Amazing Readings

Earthrise Stand

Earthrise Stand

Una última mirada

Earthrise Stand

Author: LoneSlone

CAPÍTULO I Una Nueva Tierra

Amanece en la Luna

La Tierra tardaría veinte años en recuperarse de las bombas sucias. Mucho más, de la metódica devastación con la que la guerra por la Luna, había envenenado su aire, suelo, aguas y ciudades.

Desde su mundo contaminado, los supervivientes miraban al cielo y veían la luna en cuarto creciente lucía, aquella noche, como tantas otras en un cielo casi sin estrellas. La apocalipsis no la había alcanzado,

En la Luna, amanecía. Los terrícolas foráneos que habían quedado atrapados en las bases selenitas se asomaban a las cúpulas o salían a la superficie para contemplar la salida de la Tierra.

Veían, desde aquel lugar árido y frío, la nostalgia, la Tierra. Ahora cubierta con unas sospechosas nubes de tono rosado, tan cerca, pero imposible.

Las armas que apuntaban a la Tierra languidecían inútiles, quienes las usaron, con entusiasmo, ahora se arrepentían. La conexión, estaba interrumpida hace semanas, ni los productos lunares partían hacia Tierra ni recibían suministro alguno del planeta, cundía la incertidumbre pues no eran autosuficientes.

El soldado James estaba de espaldas cuando la luz empezó a derramarse sobre el horizonte lunar. Miraba a un fantasma. No esperaba nada. Solo observaba cómo la Tierra, su hogar, se encendía lentamente con los colores de un amanecer de promesas futuras; siempre había sido optimista.

El soldado James no tenía comunicación con su base terrestre desde hace semanas, aún así dijo: —Tierra, aquí el capitan James BL3-2535. Corto y fuera. —La Base de Tierra, una vez más, respondio con un silencio espeso. Se dio media vuelta vestido con su negro equipo táctico y avanzó a saltitos hacia su tubo de lava.

CAPÍTULO II Reclutas

James Andrew firmó su alistamiento por una sencilla razón: su hija necesitaba un tratamiento que solo el gobierno podía costear. Le dijeron que probablemente lo destinarían a un puesto en intendencia, en la Base Diego García en el lejano Archipiélago de Chagos. A James le gustaba el Océano, Diego García es un atolón coralino, pensó que sus sueños de tomarse un Mai-Tai en una tumbona, bajo una palmera se harían realidad dentro de poco.

La situación económica no era buena, la crisis del conflicto de Medio Oriente había pasado factura. Muchos se alegraron cuando el ejército norteamericano abrió la oportunidad y llamó a filas a 20.000 nuevos voluntarios.

Lo que no sabían era que el ejército Irání, el Pakistání, el de Tayikistán y otros estaban haciendo lo mismo. Otra absurda guerra se preparaba.

En los barracones cundía el optimismo. La moral era alta entre los reclutas, habían pasado de no tener sueldo a gozar de los beneficios que el Tio Sam derramaba sobre sus protegidos. La crisis era un mal recuerdo.

Mary María Andrew sufría por ahora con alegre resignación de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), terrible enfermedad dónde las haya, por fin tenía una cuidadora permanente que James podía pagar enviando casi todo su salario a casa. James las llamaba todos los días, la madre que esperaba su regreso, comprendía que ahora el bienestar de la niña dependía del trabajo de James, por eso las dos, madre e hija estaban contentas, sin pasar apuros económicos. María Pérez le había comprado un vestidito a la niña fácil de poner algo que ahora podía permitirse, como también comer "bien" todos los días. En EEUU no todos tenían ese privilegio, había hambre, había enfado y era peligroso porque de esas crisis los gobiernos suelen salir con una solución: provocar conflictos que no les hagan directamente culpables del hambre.

CAPÍTULO III La Pesadilla Lunar

A James le asignaron un código BL3-2535 (Base Lunar 3) y le destinaron a la Luna. Le dijeron que sería una misión de seis meses, pero solo el entrenamiento en armas exóticas para su nuevo destino tardó 8 meses.

Rosa Parks (alias: Laser Woman) BL3-12363, una soldado afroamericana oriunda de Natchitoches (Luisiana), dijo —¡Hey James! de éste frío polvo no salimos. —¿Por qué eres tan negativa? —Respondio James, —Claro que saldremos, no se recomienda mantener las tropas en la Luna por más de seis meses. Pronto nos montarán en un cohete de vuelta a casa. —Iluso —le dijo Laser Woman, —no has oído las noticias de la madre Tierra. Cada vez está peor. Esta semana hemos atacado a 5 países y los Norcoreanos no perdonan, no van a permitir que nuestro presidente les impida montar una base militar aquí en la Luna. Todos quieren tener una base lunar. ahora mismo Bielorrusia está montando una nueva, con ayude de los Ruskis y tiene enormes cañones apuntando a la Tierra.

CAPÍTULO VI Exilio 3

Roland Willovi había sido nombrado alcaide de la prisión Exilio 3 en Luna Sector Mare Tranquillitatis.

El sueldo era bueno, pero eso no era lo que había decidido a Roland para aceptar el puesto de alcaide en esa prisión. Roland ya tenía experiencia en cárceles de la empresa privada y algo que disfrutaba enormemente era el sufrimiento ajeno. El Sr. Willovi era un sádico de manual. ¿Y dónde se podría infligir más angustia y dolor que en Exilio 3?, ¿dónde se podría ver sufrir de infinita nostalgia a alguien más que en Exilio 3? y ¿dónde sino en Exilio 3 un preso se sentiría más preso, atrapado y confinado?.

Efectivamente Exilio 3 era la crueldad más extrema.

No enviaban a criminales comunes. Era demasiado caro. Un preso común costaba 250.000 dólares al año en la Tierra; en la Luna podía costar 250 millones, en realidad costaba mucho menos porque una vez allí los presos debían ser autosuficientes en lo que a comida, aseo y salud se refería. No había medicinas, apenas una sala de curas sin gasas. Pero merecía la pena para prisioneros de alto valor estratégico o para aquellos a los que se quería infligir un gran castigo por haber cometido un crimen execrable.

Dictadores depuestos: Aquellos que saben demasiado sobre sus propios países y podrían desestabilizar gobiernos si volvían.

Científicos y tecnólogos enemigos: Ingenieros nucleares, criptógrafos, diseñadores de armas. No conviene matarlos porque su cerebro vale oro, en Exilio 3 los ponían en plena producción a cambio de pequeños chantajes, como cigarrillos, un buen filete una ducha u otros pequeños privilegios.

Testigos incómodos: Espías dobles, periodistas que descubrieron secretos de estado.

Familiares de altos mandos enemigos: rehenes para garantizar que el alto mando actúe al dictado.

Criminales que habían violado o infligido daño a un familiar de un influyente cargo.

La lógica económica: ¿Trabajos forzados para amortizar?

Sí, pero no trabajos de minería (eso es ineficiente). Los presos lunares trabajan en industrias de alto valor que solo la microgravedad permite:

Fabricación de cristales de silicio perfectos: Para chips cuánticos y láseres de alta potencia. Un solo cristal fabricado en la Luna vale 100 millones en la Tierra.

Cultivo de tejidos humanos en gravedad cero: Para trasplantes y medicina regenerativa. Las células crecen sin deformarse. Un riñón cultivado en la Luna vale 5 millones.

Montaje de satélites y naves: El ensamblaje en gravedad cero permite estructuras mucho más grandes y ligeras.

Procesamiento de tierras raras: Extraídas de la superficie lunar y refinadas por presos.

La estación espacial Tiangong (*) fue la primera en transformar CO2 en O2 de forma sintética. Con esta tecnología era fácil recluir presos en tubos de lava y con unas botellas en la espalda hacer la fotosíntesis sintética

El sistema: Cada país envía a sus presos y les exige una "cuota de producción". Si no cumplen, el Sr. Willovi reduce sus raciones de oxígeno, agua o salidas con entusiasmo.

Pero el verdadero castigo no son las privaciones ni el trabajo; lo que más disfrutan el alcaide Willovi y los guardias también sádicos inveterados, es cuando los presos babean por la Tierra.

Esa es la tortura psicológica preferida:

Cada módulo de celdas tiene una gran pantalla de alta resolución mostrando imágenes de la Tierra. Ven:

Las luces de las ciudades por la noche (los presos saben que ahí está su familia).

Calles con gente paseando con abandono, playas con gente que toma el sol y se baña, todo lo que constituya una tortura y sea inalcanzable: una cata de licores, comidas exquisitas, olores entrañables...

Y no pueden comerla, tocarla ni olerla. Es una ventana al paraíso desde el infierno. Los presos desarrollan:

Síndrome de la distancia: Depresión profunda, llanto constante, pérdida de identidad. Las porras de los guardias son el único remedio.

Obsesión cartográfica: Pasan horas señalando en un mapa dónde está su casa, su barrio, su cafetería favorita. Provocan burlas, los guardias los observan por sus monitores y bromean, le envían tazas, copas o un plato vacío para completar su añoranza.

Alucinaciones visuales: Algunos presos juran que ven a sus hijos asomándose desde las nubes. ¿Qué nubes?

El caso extremo: Un preso intenta escapar rompiendo una ventana con una silla. No hay aire detrás. Muere por hipoxia. Los guardias sellan la estancia y reponen la ventana enseguida. El siguiente preso la mira y sabe que está atrapado, no por las paredes, sino por esa atmósfera, por esos cráteres, por esa distancia.

¿Por qué no suicidarse? Por qué el país que los envio les prometió un indulto si sobreviven 20 años. Pero es una mentira: nadie ha vuelto jamás.

(*) Tiangong: la tercera estación espacial de la Administración Espacial Nacional China en la órbita baja de la Tierra entre 340 y 450 km sobre la superficie

CAPÍTULO V Miedo y Codicia

La UE tenía planes para fundar una colonia científica en la Luna, al estilo de las bases científicas en la Antártida.

Los planos estaban listos, los fondos necesarios también.

Eminentes científicos de Europa y algunos extranjeros habían sido invitados a participar.

Los científicos europeos no saben que son peones. Creen que van a estudiar el clima.

Los planes eran maravillosos, estudiarían el cambio climático, la termodinámica de la atmósfera, harían experimentos en gravedad cercana o 0.

Pero los planes se tuercen.

Otras naciones también quieren la Luna, y no como base científica precisamente. El sueño de los europeos es utópico.

El General P. Nochance Weissman (Jefe de Operaciones de la Fuerza Espacial USSF) era un gran admirador de Sun Tzu y "El arte de la Guerra" su libro de cabecera.

Sun Tzu destacaba que "controlar el terreno elevado es vital para la victoria. Las alturas ofrecen una mejor vista, facilitan la defensa, y permiten atacar al enemigo con la fuerza de la gravedad a favor. "

También dice "Si el enemigo ya domina un terreno elevado, no subas a pelear. Es mejor retirarse o engañarlo para que baje a terreno neutral."

El General Nochance cuando leía "terreno elevado" lo traducía mentalmente como "la Luna".

La Luna era el "Terreno Elevado" definitivo. Era como tener una atalaya sobre un acantilado de 384.400 km de altura que dominaba la Tierra.

Es el arma disuasoria definitiva: La "Espada de Damocles" lunar

Desde allí se tiene:

Control orbital: Desde la Luna, puedes destruir cualquier satélite enemigo con un láser de baja potencia (no necesitas misiles). Sin satélites, el enemigo está ciego y sordo.

Control de puntos de Lagrange: La Luna es la puerta al espacio profundo. Quien controle la Luna, controla el acceso a Marte, el cinturón de asteroides y más allá.

Bombardeo cinético: Barras de tungsteno de 10 toneladas desde la Luna. Sin radiación, sin alerta temprana (no son misiles, son proyectiles balísticos). Caen a 15 km/s. Un solo impacto = 15 bombas de Hiroshima.

Defensa absoluta: Cualquier nave que intente atacar la Luna es detectada a 100.000 km de distancia y destruida con láseres antes de que pueda siquiera encender sus motores de frenado.

Plataforma de lanzamiento interplanetario: Desde la Luna, la gravedad es 1/6 de la terrestre. Lanzar una nave a Marte desde allí es 10 veces más barato. La Luna es la puerta de entrada al sistema solar.

Cada país sueña con instalar en la Luna un sistema de barras de tungsteno apuntando a las 100 ciudades más importantes del mundo. —No para usarlas, para disuadir, —dijo el General Nochance en la reunión de la USSF.

Cada país sabe que si no tiene armas en la Luna, su enemigo las tendrá.

El que tenga más, podrá destruir al enemigo en un primer ataque. La carrera armamentística lunar es una carrera de números: más bases, más barras de tungsteno, más láseres, más escudos.

Un montón de naciones con la tecnología necesaria, como Irán, Corea del Norte, Emiratos, India y Pakistán, China, Kazajistán, Ucrania, México, Rusia y muchos otros paises como Bielorrusia estaban interesados en la Luna.

Y no para montar bases científicas precisamente sino para construír instalaciones militares, prisiones de exilio, centros espía, fábricas que aprovechan la ingravidez para transportar productos y materiales de forma muy económica. Pero las grandes potencias las vetan.

Eso desencadenó la guerra por la Luna.

Distribuir la Luna podía haber sido una opción, pero el miedo y la codicia les impedían ponerse de acuerdo en cómo repartir la tarta.

CAPÍTULO VI La Luna es Superior en Todo

Los satélites terrestres tienen problemas graves:

—Órbita baja (LEO)
Pasan sobre cada punto de la Tierra en 90 minutos. Tienen ventanas de observación de 10 minutos. Si nubla, fallaste.
—Órbita geoestacionaria (GEO)
Están fijos, pero a 36.000 km. La resolución es limitada y son vulnerables a ataques láser.
—Tiempo de vida
5-10 años, luego chatarra espacial.
—La Luna es superior en todo
—continuó explicando en su Power-Point® Joe Blass, Director Interino de Inteligencia Nacional (DNI)
—Visión permanente
La Luna siempre muestra la misma cara a la Tierra. Un telescopio en la cara visible ve el 100% de la Tierra en todo momento. No hay "puntos ciegos".
—Energía solar constante
En los polos lunares, el sol nunca se pone (en ciertos cráteres). Paneles solares enormes proporcionan energía ilimitada y gratuita. Un espía en la Luna puede tener sus sistemas activos 24/7 sin preocuparse por baterías.
—Resolución sin atmósfera
No hay nubes, ni contaminación lumínica, ni distorsión atmosférica. Un telescopio de 10 metros en la Luna ve un coche estacionado en Moscú desde 384.000 km.
—Sigilo
Los satélites enemigos no pueden "ver" la Luna porque su cara visible es siempre la misma. Puedes camuflar tus telescopios como "cráteres" o "módulos científicos".
—Comunicaciones seguras
Las señales de radio desde la Luna no pueden ser interceptadas por satélites terrestres porque la Tierra siempre está "detrás" del horizonte lunar para ellos.

Joe Blass sonrió, satisfecho de sí mismo. —¿Qué espíamos?, —Bueno lo mismo que los satélites convencionales pero mejor, mucho mejor.

—Saber qué comió el presidente de Rusia en el desayuno.
—Movimientos de tropas
Vehículos, concentraciones de tanques, o lanzaderas de misiles.
—Comunicaciones
Captamos señales de radio, microondas, incluso conversaciones cifradas (con suficiente amplificación).

Pero los chicos de la Red de 35 agencias de Inteligencia (IC) norteamericanas no eran los únicos espías:

Imagina un operador chino sentado en un módulo en el polo sur lunar. Frente a él:

100 pantallas muestran:
—El Pentágono en tiempo real.
—Los movimientos del portaaviones USS Nimitz en el Pacífico.
—Las comunicaciones de la OTAN en Bruselas.
—El tráfico de camiones en la frontera entre India y Pakistán.
—Con un solo clic, puede:
—Enviar las coordenadas de un submarino ruso a la Armada china.
—Desviar un avión comercial hackeando su GPS.

La paranoia: Ningún país confía en que los demás no tengan espías en la Luna. Por eso todos quieren su propia base. El que espía más rápido, gana. Y el que no espía, es una presa.

James BL3-2535 llevaba dos años en el satélite cuando llegó la orden de atacar la base rusa de Mare Imbrium. Él apretó el botón, y el antiguo misil Nro 1 del Sistema ATACMS / PrSM, con carga nuclear, partió sin esfuerzo dejando la ingravidez lunar.

James debía obedecer, y obedeció. James BL3-2535 no sabía desobedecer; por lo tanto, no podía. James Andrew nunca fue muy espabilado. En ese momento no pensó que su casa y familia serían víctimas de las represalias. Al misil lanzado por James siguieron inmediatamente cientos de misiles dirigiéndose a la Tierra. James los vio a través de su pantalla de superficie. Parecía el 4 de Julio. Su corazón se encogió. De repente comprendió. Nunca más vería la Tierra. Laser Woman BL3-12363 le había avisado, y él, como era su costumbre, no le dio valor a la opinión de una mujer. No porque las considerara inferiores —es algo cultural—, se disculpó a sí mismo.

CAPÍTULO VII Ruina

Los proyectiles que partían de la Luna iban dirigidos contra los Centros Espaciales de EEUU, de India, Japón y Corea del Sur; contra la Starbase de SpaceX®; contra los Centros de Lanzamiento de Satélites Chinos; contra los Cosmódromos Rusos y otros puertos enemigos en la Tierra. También contra fábricas estratégicas y centros de gobierno y poder. La intención era evitar que el enemigo pudiera profanar la Luna y montar su sistema.

Aunque sus objetivos eran militares, una vez anuladas las bases militares y las flotas, la guerra se trasladó al planeta. Los aviones y helicópteros que quedaban se emplearon en bombardear, invadir y conquistar. Se luchó en las calles, puerta a puerta, sistemáticamente, para asfixiar la posibilidad de recuperación de los enemigos. Eran todos contra todos. La humanidad destruyó su tecnología: los Centros de Datos, los Centros de Cómputo, las Granjas de Bitcoin, las fábricas, las Centrales de Energía.

Negras nubes de humo salieron durante meses de pozos de gas y combustible arrasados. Incluso fueron tan desgraciados que aplicaban la política de Tierra Quemada para que el enemigo invasor no se hiciera con los recursos. Fueron tan miserables que incluso países como los de Sudamérica y Asia, sin poder militar, fueron contaminados con armas químicas y biológicas para que el enemigo no pudiera encontrar recursos, sabiendo que ellos tampoco los encontrarían y que sus menguantes reservas no bastarían.

La Guerra por la Luna fue rápida. Unos meses bastaron para agotar los misiles y las bombas, junto con todos los suministros de supervivencia.

La consiguiente contaminación atmosférica, de tierras y aguas, causó escasez y hambrunas. Aquella corta guerra había sido la más devastadora de la historia recordada. —A dementes no nos gana nadie —dijo James a Laser Woman.

Pero el final fue irónico: los militares, los causantes de la debacle, sobreviven en la Luna. Los selenitas son los únicos humanos vivos y sanos. Miran la Tierra consumida desde su fortaleza inexpugnable. Han perdido la Tierra. —Pero hemos ganado la Luna, hemos vencido —se ufanó el General Mackenry. Aunque la supervivencia en la Luna sin los recursos de la Tierra no sería posible.

Los militares, antes enemigos, ahora confraternizaban, pues compartían la misma desgracia. Confiaban en enviar misiones a la Tierra para que volvieran con suministros de primera necesidad. —Seguro que quedan muchos puros cubanos todavía por allí —dijo el General Mackenry al Comandante Puskin, mientras se echaba al gaznate un Whisky Johnnie Walker Blue James Jean Blended de 25 años.

FIN

← Volver a la ficha del cuento.