PRÓLOGO
En el año 2222 se hizo evidente que era mucho más fácil y barato que la clase dominante emigrara a otros planetas que sanear la tierra, aún arrasada por la guerra nuclear del 2101.
El derecho a las colonias extraterrestres, era un lujo exclusivo para la clase opulenta. Una aventura que no podía costearse un millonario del montón.
La guerra nuclear barrió por completo a la clase media del tejido social. Los pobres, no sacaron ninguna ventaja de esa migración, pues aquellos ricos cuya fortuna no era tan grande como para permitirles pagar un pasaje cósmico, siguieron siendo los dueños de sus destinos: dueños de la tierra, de sus materias primas, de los medios de producción y de las comunicaciones, que siguieron moldeando la opinión pública.
Los cresos se llevaron a las colonias mano de obra suficiente para satisfacer sus extravagantes necesidades.
Después de algunas generaciones, los siervos destinados a las colonias extraterrestres fueron llevados in vitro, seleccionados genéticamente y criados en Centros de Acondicionamiento. Obtuvieron humanos perfectos y adaptados a su destino.
La primera colonia interestelar no se estableció en Marte sino en Enceladus, una luna de Saturno. Atmósfera y gravedad se adaptaron. La ventaja es que había energía y agua de sobras y con ella, un océano rebosante de vida.
Lujosos habitats se construyeron bajo el hielo, a salvo del clima extremo, para los nuevos amos del planeta.
Mientras que los siervos fueron asentados en antiguas bases y naves abandonadas, en la superficie helada de esa hermosa luna con espectaculares criovolcanes, que disparan hacia el cielo chorros de agua y hielo de varios kilómetros de altura, como si fueran fuegos artificiales en blanco y negro sobre el fondo de Saturno con sus anillos, que atrapó a esta exótica viajera del espacio, cuando se dejó seducir por su influjo gravitatorio, hace millones de años.
Episodio 1
La Tierra era un hermoso lugar
LAB
La pantalla daba el parte metereológico diario.
El hombre del tiempo movía la boca, pero el volumen estaba bajo y su voz no se oía. En su lugar escuchaba una música.
Sobre la pantalla aparecían cifras.
Años transcurridos desde la Guerra Termonuclear: 399.
Una mano con el pulgar hacia arriba aparecía al lado de la cifra:
Radiación máxima en Ma-ka City: 400 MiliSieverts (Media baja 👍︎).
Sobre el parte diario apareció un pequeño POPUP:
"Mensaje solo para tus ojos: De: Padre. Desde: Enceladus. Asunto: Heredad".
—¿Qué? —se sobresaltó Axel Rubio—. Mi padre ha muerto.
Tocando el popup en la pantalla se abrió el mensaje.
Una lágrima escapó de sus ojos.
—Este mensaje llega desde Enceladus, de Comando, usando Canales Habituales de Baja Prioridad, para Tierra, Axel Rubio. Ha sido grabado un número indeterminado de semanas o meses atrás. — Dijo una voz robótica.
Un primer plano de su padre, un hombre de unos 70 años, comenzó a hablar:
—En mi casa de Enceladus, en el mismo sitio que escondíamos el dinero en la Tierra, encontrarás Ͼ360 mil paks. Espero que algún día puedas venir…
Lo que seguía no se oyó, interrumpido por el ruido de un sifón de gas y líquido, similar al que produce una bebida carbónica cuando se agita.
—Dichoso sanitario —dijo el viejo—. La presión geotérmica es muy fuerte o mi retrete es muy viejo. — Dijo la imagen en la pantalla.
—¡Vaya Ͼ360 mil paks! —exclamó a su espalda Nastromedo.
Un contrahecho ayudante, que Axel había contratado por su buen olfato y que él había elegido entre otros candidatos porque sabía que un hombre humilde, con ese aspecto de poca cosa: bajo, escuálido, con algo de joroba y una cara a juego, probablemente moriría de hambre sin el empleo.
—Es una bonita cantidad. — ¿Irás a buscarlo a Enceladus?.
—Siempre quise ir a visitar a mi padre, pero la mísera cantidad que gano con mi oficio de Maestro Creador de Olores Sintéticos no puedo permitirme viajar y menos a Enceladus. — Axel recalcó lo de 'maestro'.
—¿Vamos a comer a la infusionería de abajo? —preguntó Nastromedo señalando el reloj de la pantalla.
—No, gracias, tengo mucho trabajo —contestó Axel después de mirar el interior de su cartera, como si esperara que milagrosamente hubieran aparecido créditos.
Nastromedo se encogió de hombros y salió.
Después de que su ayudante hubiese salido, fue a la nevera y sacó un paquete de comida pre-cocinada: 'pizza de suculentos insectos 8/10'.
Con un gesto de asco, lo volvió a colocar cuidadosamente y sacó otra caja, con una atractiva etiqueta: 'insectos surtidos, fritos en aceite de escarabajo alto linolénico'.
Regresó la caja a la nevera. Agachándose y mirando en los rincones, alargó el brazo y sacó un tarrito amarillo: 'humus de gusanos', ponía. También lo dejó.
—Estoy más que harto de comer bichos. — Dijo estremeciéndose.
Se sentó y en su pantalla de escritorio pidió el menú de la infusionería.
—A ver si puedo bajar a comer algo decente —dijo.
—Un huevo frito Г 10.000,00.
Un suculento huevo con una yema brillante y bordes con puntillas tostadas llenaba la pantalla.
—¡Que locura!, es lo que gano en un mes, dijo en voz alta. — Y siguió leyendo el menú.
—Infusión de gusano de las selvas tropicales con leche. Г 5,595.00.
Una humeante taza y un enorme botón que decía 'PEDIR', invitaban a comprarlo de inmediato.
—Suena bien, pero las selvas tropicales ya no existen y las vacas se han extinguido hace décadas.
—¿De qué será la leche? ¿de rata? —dijo para consolarse.
Con resignación, le dio la espalda a la pantalla. No se lo podría permitir.
Distraídamente alargó el brazo y cogió una pequeña ampolla que ponía 'Leche' la destapó brevemente y olió.
Nastromedo había regresado, y Axel dijo, pensando en voz alta:
—He aquí el legado de mi padre, un verdadero Maestro de los Olores, a su lado, yo soy solo un aficionado. Afortunadamente heredé sus pócimas y su olfato y con lo poco que me instruyó, he logrado vivir decentemente. Bueno o sobrevivir, siempre con hambre a final de mes.
—Mi padre pasó toda una vida sintetizando estos olores irrepetibles. Muchos aromas de la vieja tierra solo se existen ya en estas ampollas y en su memoria —dijo señalando los ambarinos viales cuentagotas cuidadosamente ordenados en antiguas cuadrículas de madera.
Nostálgico acarició la caja rotulada 'desayunos'.
—Esta es una de mis favoritas… — Leyó: — 'Queso Crema', 'Mantequilla', 'Churros'.
—Son recuerdos de una economía rural que no volverá, entonces crecían plantas y pastaba el ganado —continuó.
—¿Sabes Nastromedo?, hubo una época en que los principales problemas del planeta eran la superpoblación y el cambio climático. ¡Qué tiempos aquellos!.
—Había de todo, ríos limpios, hielo en los polos…
—Antes de las bombas —dijo Nastromedo con tono de quien está harto de un relato repetido mil veces.
—Sí —dijo Axel enfadado—. Las religiones justificaron la guerra en nombre de Dios, aunque la religión era la coartada —dijo apenado—. Detrás siempre estuvo el capital. Se hicieron multimillonarios vendiendo armas, y luego emigraron fuera del planeta. ¡Malditos cresos!.
—Es hora de apagar —dijo Nastromedo—. ¿Me acompañas al distrito nocturno? Esta noche es viernes y solo hay niveles de radiación de 400 MiliSieverts. Estará animado.
—Ganas no me faltan —dijo Axel—, pero mi tarjeta de banca no funciona. Tiene la mala costumbre de quedarse vacía —bromeó.
Nastromedo abrió la puerta de la oficina para irse y en el letrero de la puerta se leía:
Axel Rubio Senior & Axel Rubio Jr. Síntesis de Olores
Un minuto después salió Axel.
—Maldita mafia de indigentes —dijo Axel sobresaltado al toparse con dos oscuras figuras, cubiertas con trozos de plástico, que lentamente empujaban un carro lleno de chatarra por el pasillo.
Por las escaleras subió los 15 pisos hasta la calle. La niebla era espesa, el alumbrado público muy pobre. Un raro resplandor verdoso detrás de la ciudad, revelaba el perfil de los edificios.
Se dirigió al sistema de transporte público bajo tierra y se sentó al lado de otros indigentes que le lanzaron miradas desafiantes. El vagón estaba medio lleno a esa hora.
—Mira al estirao —le dijo un indigente al otro—, con todos los trums que ganan podrían usar el transporte privado y no molestar a la gente decente mirándola por encima del hombro.
Axel arrugó la nariz y abrió la ventana del vagón para que entrara el olor del túnel.
—¿Le molestaría al caballero cerrar la ventanilla? —le espetó, burlándose, uno de los indigentes—. Nosotros no tiramos las bombas, ni trajimos el invierno eterno. Fueron ustedes los ricos. ¿Y ahora quiere matarnos de frío? Tú sí llevas un buen abrigo —dijo con odio—. Yo tengo que cubrirme con bolsas.
Sin decir palabra, Axel se quitó el abrigo y se lo entregó al indigente, procurando no tocarlo; eso no pareció tranquilizarlo.
Le amenazaban con una navaja y abrieron su cartera. A nadie parecía importarle.
—¡Anda! Si está más limpio que yo —dijo el indigente a su compañero con una risa hipócrita.
Cuando Axel se bajó en su parada se frotó y se encogió del frío, arrepintiéndose de haber dado su abrigo.
Entró en una tienducha de la cadena Happy Family donde había un chino y le dijo:
—Buenas noches, Lin Chú, a ver si encuentro algo para comer.
—Espelo que tenel dinelo, Señol Lubio, porque su taljeta de banca no quelel funcional.
Axel fingió buscar en los bolsillos infructuosamente, aunque sabía que estaban vacíos. Mientras lo hacía, el chino dijo:
—Lin Chu mucho sentil, pero tenel cuenta golda que no habel pagado, y banca no quelel soltál. Lin Chu ya habel plestado Γ120. No impoltal peldel dinelos con buen amigo, pero no podel soltál má —dijo.
—Tienes razón, no me acordaba de que estoy pelado. La gente no paga bien los trabajos. — Pronto te pagaré los 120 trums.
Cuando salía de la tienda a la niebla contaminada de afuera, oyó a sus espaldas:
—Ustéd no feliz Señol amigo, no feliz.
Entró en su casa, abrió la nevera y se quedó un rato mirándola. Estaba casi vacía.
—Esto no puede seguir así —dijo para sí.
Se sentó al borde de la cama y enchufó un tubo de acordeón en una salida que había en la pared, etiquetada: "CleanAir Corp". Se acercó a una rejilla de salida y aspiró profundamente.
—No como, pero al menos tengo las sensografías que me encargan, algo que ningún otro puede tener.
—Para darse el lujo de respirar aires procesados hay que ser millonario y yo lo disfruto gratis. No sé qué haría si tuviera que dormir respirando las dioxinas de la calle, como todo el mundo.
Apretó un botón repetidamente hasta que, en el panel de entrada, un display mostró la selección: "Campos de aire puro". Una voz robótica dijo:
—Para campos de lavanda pulse uno. Para campos de azahar pulse dos.
Volvió a pulsar el botón y una nueva leyenda sustituyó a la anterior: "Brisa marina nocturna". Volvió a aspirar profundamente y pulsó el botón de "SELECCIONAR", un paisaje marino nocturno apareció en la pared, acompañado del rumor de las olas rompiendo en la suave arena.
Axel Rubio estaba en su oficina, sentado frente a una pantalla pequeña que mostraba un teclado y algunos controles.
En una gran pantalla aparecía la foto de una niña y el título "Kim Kilnova".
Abajo había una rueda de selección de olores, con colores rotulados: "Vegetales" (verde), "Frutales" (naranja), "Florales" (magenta), "Medicinales" (verde), "Animales" (rosado), "Marinos" (azulverdoso), "Ofensivo y Terrestre" (marrón).
"Marino" estaba seleccionado y todo el teclado estaba iluminado, también, en color azulverdoso.
Olió un tubito terminado en forma de copa y pareció satisfecho.
—Lo tenemos, Sr. Kilnova —dijo Axel Rubio.
En la pantalla apareció un vídeo de la niña jugando en un parque, un ruido de medio ambiente se fundió con la música 'Petite suite en bateau' mientras en la pantalla la niña se acercaba en cámara lenta hacia un primer plano.
Axel Rubio le dio la copa al Sr. Kilnova que olió mientras miraba la pantalla con expresión afligida.
Con gran emoción el Sr. Kilnova besó la mano de Axel que sostenía el olfactorium.
—Gracias —exclamó—. Volver a sentir el aroma de mi hija que ya no existe, y verla, y oír su música preferida…
—No sabe usted lo feliz que me hace, Sr. Rubio. Es usted un maestro del arte 4S. Ha captado su esencia — y arrancó a llorar, ahora profusamente.
—Bueno, bueno, no es para tanto, Sr. Kilnova. Pase con mi ayudante y él le cobrará. Le enviaré el archivo a su nube privada. Si se compra un buen sistema 4S ella le podrá consolar, cada vez que se sienta solo. Con máxima resolución de olor —concluyó.
El hombre todavía sollozando salió ayudado por Nastromedo que lo conducía agarrándolo por el antebrazo.
Al salir, Nastromedo le dejó a Axel un sobre encima del teclado.
—Lo ha traído un bicicourier —dijo.
—¿Un sobre? —dijo extrañado—. ¿Quién usa todavía sobres? — Y leyó el remitente: "Administración de la Ciudad Alantis CO" — Vaya, y yo que pensaba que no se molestarían en decirme cuándo falleció exactamente mi padre —dijo abriendo el sobre.
—No es sobre mi padre —dijo a Nastromedo—. Es un visado. Me ofrecen el puesto de Maestro de los Olores para trabajar en Enceladus con un sueldo de Ͼ365 mil paks al año y el viaje de ida pagado —dijo, poniendo cara de sorpresa.
—En una empresa que se llama VisionCorp CO, y se dedican a fabricar ambientes digitales. ¿Qué te parece?
Nastromedo se asomó con cara triste.
—Me quedaré sin trabajo, nunca encontraré otro jefe como tú que no me cobra por trabajar. Y no te puedo acompañar, el viaje a Enceladus cuesta Ͼ500 mil paks, una cantidad que jamás tendré.
—Bueno, ya irmos viendo —respondió Axel conciliador—. Si pudiera te llevaría. ¿Dónde habrá otro ayudante tan bueno como tú? Pero no es tan sencillo, el contrato contiene una cláusula que me prohíbe llevar conmigo a otras personas o animales. También tiene cláusulas de exclusividad, confidencialidad, acatamiento, aconfesionalidad, cesión de derechos, declaración apolítica, declaración de salud y así sigue, es más estricto que un contrato con la Agencia de Inteligencia Interestelar —explicó, intentando suavizar la noticia.
—No mirarás nada. En Enceladus están las ayudantes más guapas y listas de la galaxia, solo permiten ir a uno entre un millón —argumentó Nastromedo—. Llevarse un ayudante de la Tierra a Enceladus es como llevarse hielo a Gélida Mundi —sentenció.
Episodio 2.-
El viaje Tierra-Enceladus
En las oficinas de VisionCorp en la tierra.
Un empleado, leyendo en la pantalla el pasaje de Lev:
—Rubio, Axel, pasaje de segunda clase, válido para cualquier transporte Tierra-Enceladus-Alantis.
—¿De segunda clase? —objetó él.
—Todos los viajes espaciales de bajo coste se hacen enlazando con un asteroide para aprovechar su fuerza gravitacional, como carro tirado por un caballo, así podemos hacer viajes con un mínimo de energía —le explicó el empleado.
—Los viajes privados en naves rápidas, de combustibles exóticos, son los de primera clase, pero son raros, se usan para emergencias o en rescates y no son naves tan seguras como las que usan un asteroide como tractor gravitatorio.
—La próxima nave disponible es un transporte de siervos y maquinaria pesada.
—¡Vaya! Estaré muy acompañado —contestó Axel contrariado.
—No mucho —contestó el empleado taciturno—. En la primera colonización los siervos eran personas de todas las edades y cada creso elegía los suyos, pero era muy costoso transportarlos. Hoy día viajan en forma de óvulos y viales de esperma, en compartimientos criogénicos.
Axel se alegró.
—Mejor. "El buey solo, bien se lame." — Un refrán del cual Axel siempre echaba mano, cuando loaba la virtud de la soledad.
—Los ejemplares humanos nacidos en Enceladus, gracias a la ingeniería genética, son perfectos; bellos y fuertes. Mucho mejores que los primeros siervos que viajaron desde la tierra, además están libres de taras y enfermedades.
—Sus amos son muy exigentes con eso, porque invierten una bonita cantidad de dinero en cada ejemplar. Además no son longevos. Los que viajaban desde la tierra se hacían viejos, tenían recuerdos, amigos, etc… algo muy incómodo para su creso —dijo el empleado.
—Así que tendrá la nave para usted solo, nadie lo molestará, es una nave con tripulantes robóticos —explicó el empleado.
—¿No hay otra? —preguntó Axel.
—El paso por la tierra de asteroides de masas superiores a 50 millones de toneladas no es frecuente, hay que aprovechar el momento de acoplamiento. El viaje a Enceladus, tirado por un asteroide de 500 mt y 90 millones de toneladas como el que está a punto de pasar, tardará solamente 10.095 h, 420 días o 1 año y 45 días aproximadamente —dijo el empleado mirándole.
—Hay otro "charter" —continuó el empleado con cierto cansancio—. Es de bajo coste, con cabinas de lujo, y transportará cresos —el empleado lo miró con cierto desprecio y siguió explicando—, pero despega dentro de 6 meses y el asteroide que lo lleva tiene menor masa, por lo que ese viaje se alargará. Tardará 2 años y…
—Entiendo —interrumpió Axel—. Iré con el transporte de siervos —dijo decidido.
—¿Por qué los llaman siervos? ¿Tienen la esclavitud predeterminada genéticamente? —preguntó Axel.
—No —rió el empleado—, eso es ciencia ficción de Aldous Huxley.
—Cada creso paga su propio transporte a las colonias, exportan sus pertenencias y pagan para tener la mano de obra necesaria para sus empresas o para su servicio personal. Ellos tienen derecho a criar y contratar tantos siervos como necesiten y puedan mantener.
—Los siervos están supeditados a su patrocinador por un contrato de obediencia, firmado primero por padres biológicos, que naturalmente quieren una vida mejor para sus genes, con un trabajo seguro y alejados de la contaminación de la Tierra.
—Cuando los siervos ya son mayores pueden elegir entre ratificar el contrato de sumisión o retornar a la tierra —algo que muy pocos hacen.
—Algunos tenemos que vivir entre engendros radiados y muertos de hambre en la madre Tierra —dijo el empleado con amargura—. Pero si pudiéramos elegir vivir con ricos cresos y bellos siervos, en un sitio saludable, ¿quién se iba a quedar en esta pocilga expiatoria?
La nave de siervos no era muy grande. Todo era estrecho, afortunadamente estaba el divertido salón criogénico y los grandes almacenes de las máquinas que transportaban enormes quitanieves, excavadoras, camiones oruga, topos, aero-vehículos, mini-subs. Este viaje incluso llevaba una enorme unidad de conversión de energía geotérmica… El acero era muy difícil de obtener en Enceladus.
—Costará acostumbrarse a estos zapatos —pensó Axel mirándose los pies—. Aunque son inteligentes: un pie sabe lo que hace el otro; activan o desactivan progresiva y proporcionalmente la fuerza, la verdad es que es fácil y natural caminar, correr o tener ambos pies apoyados. No sé cómo lo hacen, pero también sabes cuando estás sentado y apoyas los pies en alto, entonces reducen su peso casi a cero. Seguro que cuando llegue, ya camino como un nativo.
Axel se pasea por la nave con sus botas gravitatorias y piensa en voz alta, a veces canta, o tararea.
En el cuarto de facilidades para pasajeros de la nave hay una consola muy básica, que le permite conectarse a internet durante unos minutos al día, cuando el satélite está disponible.
—No sé cómo agradecerle lo que ha hecho: dejarme su oficina, los aromas, el equipo… —dice Nastromedo en la pantalla.
—Puedes mantener el laboratorio hasta mi regreso —responde Axel.
—Confío en ti plenamente, amigo. Sigue vendiendo olores comerciales, puedes lucrarte porque te he dejado las licencias para que lo hagas. Enviarte dinero desde Enceladus no sería práctico porque la banca se queda la mitad. Son unos buitres.
Los días pasan lentamente. Revisando la sección de criogenia se entretiene leyendo en la pantalla el albarán de la carga y las fichas:
- Jannet Paulson V: 50 óvulos de 5 hembras 100% african seleccionadas CI (100) Afro-cooper hair, Fpick Type 5. 5 viales de esperma de machos 100% african seleccionados CI (100-110) Afro-cooper hair, Fpick Type 5. 10 óvulos de Sus Scrofa Domesticus. (mini-cerdos) 1 hembra campeonas Göttingen Nani. 1 vial de esperma de Sus Scrofa Domesticus. (mini-cerdos) 1 macho campeones Göttingen Nani.
- John Simons: 23 óvulos de 23 hembras 100% caucasoid seleccionadas CI (100-112) Red hair, Fpick Type 3. 2 viales de esperma de machos 100% caucasoid campeones CI (99-103) Red hair, Fpick Type 3.
- Donald Perelman: 220 óvulos de 220 hembras 100% american seleccionadas CI (95-100) Medium blond hair, Fpick Type 3. 5 viales de esperma de machos 100% american seleccionados CI (100-103) Medium blond hair, Fpick Type 3. 30 óvulos de Sus Scrofa Domesticus. (mini-cerdos). 1 hembra campeonas Thai Islander. 2 vial de esperma de Sus Scrofa Domesticus. (mini-cerdos). 2 machos campeones Thai Islander.
- Mark Dassault: 1001 óvulos de 20 hembras 30% caucasian campeonas CI (99-100) White hair, Fpick Type 2. 60% Pacific Island campeonas CI (99-100) White hair, Fpick Type 2. , 10 % african campeonas CI (99-100) White hair, Fpick Type 4. 10 viales de esperma de machos 30% caucasian campeones CI (99-100) White hair, Fpick Type 2., 60% Pacific Island campeones CI (99-100)White hair, Fpick Type 2. , 10 % african campeones CI (99-100) White hair, Fpick Type 4.
- Mary Zuckerberg: 134 óvulos de 2 hembras 100% South East Asian campeonas CI (120) Black hair, Fpick Type 2. 2 viales de esperma de machos 100% South East Asian campeones CI (122) Black hair, Fpick Type 2. 10 óvulos de Sus Scrofa Domesticus. (mini-cerdos). 1 hembra campeonas Thai Islander. 1 vial de esperma de Sus Scrofa Domesticus. (mini-cerdos). 1 machos campeones Thai Islander.
—¡Vaya! — este era su empleador y dueño de VisionCorp CO. — Si que necesita esclavos, yo seré el nº 1002 —bromeó.
—A este le encanta la uniformidad y ha pedido un cargamento de thais inteligentes, con CIs de 120, y cerditos enanos a juego —meditó en voz alta.
Consultó en Búsquedas: Enceladus, cerdos enanos.
La voz robótica de búsquedas dijo:
—Los Mini-cerdos o cerdos enanos son las mascotas preferidas por los habitantes pudientes de Enceladus. Se usan en medicina como medio para crecer órganos destinados a trasplantes, banco de tejidos, filtros de sangre, experimentación. También como animales de compañía, como tractores de sillas de gravitación negativa y a veces para alimentación. Gatos y perros no son populares en Enceladus porque su utilidad es muy limitada.
La entrada estaba ilustrada por un vídeo de un pudiente obeso con traje magnético, paseado por su cerdito enano también con traje magnético y sujeto por una correa.
Después buscó: Enceladus, siervos, sexo.
La voz robótica de búsquedas dijo:
—El sexo de las siervas y los siervos está reservado por contrato a sus patrocinadores. La infidelidad no es frecuente. Algunas siervos pueden ser cedidos o vendidos a otros cresos o siervos, en tales casos el contrato de sumisión con su patrocinador las obliga a acatar su desti…
—La reproducción usando los óvulos y esperma frescos no es frecuente, en todo caso el proceso se hace con un estricto control genético. Los fetos crecen en las mismas incubadoras usadas para reproducción in vitro de ejemplares seleccionados.
—En Enceladus los vientres que invalidan a la madre para realizar sus labores constituyen una grave falta. Si la Autoridad de Fuerza localiza un vientre, se aplica una pena administrativa y se realiza la extracción, en raros casos esos fetos llegan a término.
Con el dedo, Axel desplazó la pantalla hasta el título "INFIDELIDAD".
La voz robótica de búsquedas dijo:
—La infidelidad de un siervo o sierva a su contrato es muy rara, si se demuestra, su patrocinador tiene la potestad de elegir su castigo sin apelación: subasta, traspaso, o incluso exilio a la IcedZone.
Con el dedo, Axel pulsó sobre la palabra "IcedZone".
La voz robótica de búsquedas dijo:
—El espacio construido en Enceladus es muy caro. Como IcedZone se conoce a toda la superficie no habitada del planeta. Excepto algunas bacterias, no hay vida allí, donde suceden fenómenos meteorológicos extremos.
—Alantis es el centro urbano residencial y comercial donde viven los pudientes; fue construida a dos kilómetros bajo el hielo, en una zona cálida del océano enceladiano.
—Glacialis, una ciudad dispersa y heterogénea, en la superficie del planeta, formada por restos de bases y naves abandonadas, que los siervos, que constituyen la mayoría de la sociedad, reforman y usan como viviendas, talleres, comercios de segunda mano o puestos de comida para obreros, como los fish'n fish.
—Otras zonas son: Industrialis, El Roald Amundsen Harbor o El Spaceport Galileo, zona de encelaje a donde llegan y parten todas las naves esp…
Con el dedo, Axel pulsó sobre la palabra "fish'n fish".
—Glacialis tiene algo que no tienen los ricos en Alantis: los puestos de comida rápida y barata, como los fish'n fish. Todos los días, cientos de obreros hacen cola en los puestos de fish'n fish de camino a uno de los transportes que los llevan a trabajar.
—El plato de fish'n fish se compone de un pescado de unos 30 cm Gadus Enceladeae (Bacalao de Enceladus) acompañado de pescaditos muy crujientes de 5 cm Engraulis Encelado (Mini-sardinas). Todo frito en aceite de hígado de Cetorhinus Gigantus (Tiburón Abisal). Servido en hojas de algas Morikami.
—Suena delicioso. El olor ha de ser una maravilla; ardo en deseos de estar allí. En la tierra solo podía comer insectos y allí el fish'n fish es una comida de obreros que cuesta solo 6 paks. Podría comer 73.000 raciones al mes con mi sueldo —dijo Axel alucinado.
—No comía, es verdad. Pero ya siento el peso de la nostalgia. ¡Ay, mi pobre planeta!, tan lejano y maltratado. Qué profundo suspiro el de tus hijos. Su evocación, a la vez amarga y grata, me encoge el pecho.
Axel trabaja en la consola de la nave y hace pruebas…
"Conectando con la Academia de Artes y Ciencias de la cinematografía en el Ko Phi Phi City Hall". — Decía la pantalla. — Aparece un grupo de personas sentadas en una mesa, la mitad son thailandeses.
—Hola, Sr. Rubio —dijo el moderador.
—Es un gusto tenerle con nosotros. Permítame que le exprese nuestro pesar por el deceso de su padre.
—Hemos disfrutado del material que nos envió, aunque hemos tenido que hacer un aparato Frankenstein para verlo, tocarlo, oírlo y olerlo. Supongo que enseguida inventarán aparatos para que llegue al público con mayor calidad.
—Usted lo llama SensoMovie. Nos parece un invento muy esperado. Claro que existían las Sensografías 4S donde podíamos ver, sentir, oír y oler, pero su avance del amplificador o zoom de olores y su contribución del mezclador dinámico de aromas, sincronizados con la imagen, realmente llevan el estado del arte a otro nivel.
—Hasta ahora no había tenido la tecnología, pero con el ordenador de esta nave donde viajo a Enceladus y todo el tiempo libre que me queda, no ha sido difícil programar esas funciones —responde Axel.
—No sea modesto, Sr. Rubio. Es el trabajo de un genio, digno heredero del Maestro de Olores Axel Rubio Senior. Le hemos concedido la patente. Es una patente universal. Aprovechamos este encuentro para pedir su anuencia para fundar la "Academia de las Artes del SensoCinema", y así promover las artes, enseñar a generaciones venideras y proteger a los artistas del gremio —dijo el moderador.
—Por supuesto, el permiso lo tienen —contestó Axel contento—. Y mil gracias por la patente.
Apareció un mensaje sobreimpreso en el display: "Tiempo de uso del satélite agotado. Próximo tiempo disponible 14:30 h (PST)". Axel no pudo despedirse de los académicos, el sistema cortaba bruscamente si la comunicación no era VIP.
En las oficinas de VisionCorp CO. en Enceladus
Un opulento creso, tras un escritorio de madera (un lujo faraónico en Enceladus) le habla a dos mujeres, con piel oscura Fpick 4, altas y esbeltas, con ropas un tanto rastafaris, una con un enorme turbante en forma de ovni, otra con cintas de colores tejidas en mil trenzas de su pelo. Ambas llevan armas electrónicas colgadas en bandolera.
—Nuestro nuevo empleado ha patentado un nuevo sistema de SensoCine. ¡Lo quiero! Ustedes son abogadas y les pago generosamente. Encuentren la forma de apropiarse de la patente. Al fin y al cabo lo ha descubierto con nuestro ordenador, comiendo nuestra comida y después de haber firmado el contrato de siervo científico, así que no debe ser tan difícil.
—Y vayan a recibirlo al aeropuerto, que no hable con nadie.
En el Spaceport Galileo Axel sale de la admisión de Enceladus con su enorme equipaje.
Un trío de individuos ataviados con adustas túnicas negras se dirigen corriendo hacia él, pero de repente se frenan en seco y se van en la dirección opuesta.
Axel mira a sus espaldas y hay dos hermosas jóvenes de unos 17 años que lo agarran una por cada brazo y se lo llevan, haciendo señas a los mozos de equipaje para que les sigan.
—Hola, chicas —dice Axel encantado.
—Sea bienvenido, Sr. Rubio. Somos asesoras legales de VisionCorp y su comité de acogida.
—¡Vaya! Nunca me habían acogido así —dice.
—No será porque usted no se lo merece, señor —respondió una de ellas diplomáticamente.
Ruborizándose y cambiando de tema Axel pregunta:
—¿Y esos tres que venían a por mí? ¿Sabéis quiénes eran?
—Las noticias vuelan en Enceladus. Usted representa un peligro para su religión, señor. Seguramente querían secuestrarle.
—¿Secuestrarme? ¿Por qué? ¿Con qué fin? —dice alarmado.
—Su religión está basada en un olor místico que solo ellos poseen. Saben que usted es Maestro de los Maestros del Olor y reproducir ese olor sería un grave sacrilegio contra su fe o su reliquia de olor.
—¿Un olor? ¿Y qué olor es ese? —preguntó Axel asombrado.
—Preferiríamos discutir temas más serios —respondió una de las chicas, dejando claro que no estaban dispuestas a discutir sobre tonterías religiosas.
—Queremos que sepa que ha cometido una ilegalidad que debe remediar de inmediato —hizo una larga pausa—. Ha patentado un sistema de Sensocinema.
—Tendrá que cambiar el titular de esa patente. Pertenece a VisionCorp CO, puesto que usted la patentó después de firmar su contrato de siervo científico. Lea las cláusulas de cesión de invenciones, descubrimientos y reelaboraciones.
—Cambie el nombre en la patente o podría… —dejó en suspenso la supuesta consecuencia y continuó—: a usted siempre se le dará crédito como autor, pero no puede explotarlo comercialmente.
—No hay problema, no lo sabía —se disculpó.
—Ya ha llegado —dijo una de las rastafaris—. Espere. No baje, no es seguro. Enviaron unos mensajes con sus comunicadores y dijeron: "El jefe le ha cedido un siervo que saldrá a buscarlo".
Había una nave achatarrada al lado de una diminuta cúpula de la que solo quedaba la estructura y una maquinaria cubierta de hielo en su interior.
Frente a la nave había un grupo de personas, algunos con túnicas negras, como los del SpacePort, con pancartas electrónicas que decían: "El Aroma es Santo", "El gran Aroma nos pertenece", y cambiaban por otras consignas como: "¡Fuera impostores, herejes, sacrílegos!"
Aparecieron unos gorilas de más de 2 metros y empezaron a repartir porrazos eléctricos sin mediar palabra. La gente se perdió en la ventisca.
De la nave vivienda salió un hombre alto que parecía un actor de cine y arrastraba un pequeño trineo de carga. Asomándose al electrotrineo que los había traído dijo:
—Hola, soy Efe, yo me encargo de su equipaje.
Mientras Efe acomodaba las maletas en el pequeño trineo, una de las rastafaris, mirándole el culo a Efe, le dijo riéndose: —Pide al jefe que te deje cruzar tus genes con los míos.
—¡Qué ordinaria! —comentó Efe cuando se habían ido.
—¿Quiénes eran los manifestantes? ¿Religiosos, no? —preguntó Axel.
—Sí —dijo Efe sin darle importancia—. En esta luna está oficialmente vedada cualquier religión pero aún así hay varias, esos eran de una que llaman shivaísmo.
—Me han contado que se basa en un olor —preguntó Axel—. Será un mito.
—El Aroma de Dios existe. Basta con que asista a uno de sus ritos, dejan a los fieles olerlo al final como ofrenda. Los primeros conversos fueron dos siervos de la Autoridad de Fuerza Submarina a quienes se les apareció un Naga y les dejó la piedra que ahora ellos guardan como reliquia y que desprende el olor.
—Su libro sagrado, el Shivanán, cuenta que Shiva vino por un túnel del espacio-tiempo, que él mismo creó, hasta las zonas abisales del océano enceladiano. Allí convirtió a unos peces serpiente en Nagas, para que lo adoraran. Y uno de estos Nagas, discípulos de Shiva, les reveló 'la verdad' a los marinos.
—La mayor parte de los siervos creen en los Nagas y en el Sr. Shiva. Yo también —confesó Efe—. No los hemos visto, pero tenemos su aroma como testimonio vivo. El Shivaismo defiende los derechos de todos los seres vivos —declaró orgulloso Efe.
—El aroma solo puede provenir de una divinidad, no hay nada en el universo con un olor tan sublime, te hace creer en el espíritu, aunque hayas sido siempre un materialista.
—Tengo que experimentarlo —dijo el Maestro de los Olores—. Llévame, por favor.
—De momento será imposible. Usted es la persona de esta luna en quien menos confían y recuerde que se trata de un culto prohibido. No permitirían que usted se acercara ni a un kilómetro de la reliquia del aroma.
—Si la Fuerza los localiza, seguro que los encarcelan por prácticas anticientíficas. VisionCorp ya ha intentado comprarles su reliquia sagrada. Y usted es nada menos que el Maestro de Olores de VisionCorp. Ellos saben que intentaría reproducirlo y también que todas sus creaciones pertenecen a esa empresa que consideran diabólica.
Episodio 3
El olor
Todos los nuevos habitantes de la luna, provenientes de cualquier otra parte, debían ser autorizados por el Consejo de Notables. Pero Axel era una excepción, considerado como siervo VIP, ya que su padre habitó en Enceladus y él había sido contratado para un importante cargo por el presidente del Consejo: Mark Dassault. Por eso le estaban dando la bienvenida en el Ministerio del Pasado y del Futuro.
Había Ministros del Aquí y Ahora, pero este trataba los asuntos que tenían que ver con el pasado y que afectaban al futuro de la Colonia.
—La clave está en ese olor —dijo el Ministro—. Le diré lo que conocemos realmente —continuó—. Muy pocos lo saben, así que… el secreto le obliga.
Axel asintió levemente con la cabeza y miró el pequeño logo de VisionCorp CO. que el Ministro lucía, bordado en su traje.
—Todo eso de la religión shivaísta, como el resto de religiones, no son más que patrañas de ignorantes que no entienden la ciencia.
—El mito tiene su origen en Andreas y otro marine, unos siervos de la Autoridad de Fuerza Submarina que vivieron hace dos generaciones a los que se les apareció una virgen o un Naga, cuando hacían mantenimiento de los filtros de depuración de agua. Al menos eso fue lo que contaron y todos los Outcast (llamamos así a los siervos que viven en la superficie) le creyeron.
—Andreas relató que, cuando la virgen o Naga se les apareció, olió un aroma increíble, como ningún otro olor que existiera, un olor sobrenatural —hizo una pausa dramática y tomó un sorbo de infusión—. Ya sabe usted que en la tierra muchas otras supuestas apariciones de la virgen han estado también acompañadas de relatos de olores maravillosos.
—El olor a santidad se ha estudiado mucho —dijo Axel asintiendo—. Se trata de un aroma o fragancia (del latín fragrantia, del verbo fragrere, sentir con el olfato; no del verbo olere, oler) de una suavidad excepcional; un perfume perceptible, pero que se siente, no como un olor, sino como una inmensa emoción y al que se le atribuye un origen sobrenatural —al ver que el ministro le miraba atentamente, continuó.
—Hay muchos casos documentados, sean olores de personas vivas o muertas. Se dice que la tumba de Santa Teresa de Ávila olía a santidad, incluso nueve meses después de su muerte. El cuerpo de la venerable Madre María de Jesús, 3 siglos después de su tránsito, tras su exhumación, se dice que olía a "dulce perfume de rosas y jazmines". Aunque las fuentes de esos relatos no son muy fiables, se trata de beatos.
—Pamplinas —dijo el Ministro del Pasado y del Futuro—. Sabemos que el olor que perseguimos es una feromona producida por unos sirénidos que habitan esta luna, de los cuales no sabemos nada. Ni dónde se esconden, ni cuántos existen. La mayoría de los cadáveres recuperados de estos sirénidos no huelen a nada, solo hemos tenido uno que despedía un aroma embriagador. Creemos que estaba en celo. Ese aroma no pudo ser conservado. Ni hemos podido obtenerlo de los demás cadáveres de sirénidos encontrados posteriormente.
—Aunque localizáramos a los sirénidos, es improbable que pudiéramos obtener tanto producto como para satisfacer nuestros deseos. De ahí su presencia en este mundo. Lo hemos traído para que busque y sintetice el perfume de la santidad —dijo el ministro, levantándose y apoyando ambos puños sobre la mesa—. Con ese olor podríamos controlar a los outcast. ¿Sabía usted que el almizcle se usó en la Tierra, en la Mezquita de Tabriz, mezclado con el mortero, para rendir a los fieles?
—Sí, lo he leído —contestó Axel.
—Y eso es lo de menos —dijo el ministro—. Imagine la riqueza que obtendríamos exportando ese producto a otros mundos, pues además es un potente afrodisíaco, capaz de volver esclavo sexual a cualquiera —y miró hacia el techo—. Poder, fama, riqueza y sexo —enumeró, contando con los dedos de su mano—. Las cuatro motivaciones del hombre para impulsarlo a… a cualquier cosa —recalcó el ministro.
—No es una empresa fácil, ministro —dijo Axel—. No se trata solo de capturar uno de sus sirénidos (en celo) y embotellar su aroma. En mis investigaciones he encontrado que el aura de las personas es algo más que la radiación que registra la fotografía Kirlian o los colores, como afirman algunos gurús.
—El aura se compone sobre todo de olores. Cada persona emite un aura de olores distinta dependiendo de la calidad de su esencia personal. Pero además esas emisiones aurales cambian con la circunstancia.
—Si el olor de una higuera es distinto en verano o en otoño, o si una flor tiene distintos olores según la hora del día, imagínese la variación que habrá en cada sirénido. Todos tendrán distinto influjo, distinto efecto sobre los demás.
—Eso lo dice porque no lo ha olido. Es tan potente… es como una brisa fresca en una cálida mañana que trae la buena nueva de una naturaleza pura. De algo tan puro que no puede existir en el plano real.
—Es un olor que se confunde con el espíritu, liberador de todas las emociones vividas por el ser. Un aroma que te hace olvidar cualquier creencia… leve pero incuestionable, frutal y místico como la experiencia de la felicidad. Consigues llegar a la paz contigo mismo, pleno, como una inmensa ola de gracia divina abriéndose paso en nuestro ser.
—Darías la vida por seguir oliéndolo —el ministro se dirigió a una caja fuerte y sacó un maletín que puso delante de Axel, abriéndolo—.
—Aquí hay un millón de paks —hizo una larga pausa—. Recibirá diez millones más si logra sintetizar el olor.
—Mañana sale una expedición para capturar y poner a su disposición esos seres de los que hablan los outcast. Usted irá a bordo.
—¿Para qué? —objetó Axel—. No soy útil para cazar, pescar y menos para capturar a seres etéreos.
—Puede que no logren capturar a ninguno, pero su prodigiosa nariz sí puede llegar a memorizar el olor. Es todo cuanto necesitamos, ¿no? —concluyó el ministro en un tono que no ofrecía discusión.
Axel miró el maletín y dijo:
—Creo que no puedo contradecirle. —Y se estrecharon las manos.
Episodio 4
Hacia el puerto
En la pantalla del vagón que los iba a conducir al puerto, sobreimpreso en una imagen del puerto de destino se leía:
- Destino: Roald Amundsen Harbor
- Tiempo estimado del viaje: 2 horas 21 min
- Velocidad de crucero: 227,78 m/s, 820,0008 Km/h
- Hora en Enceladus: 6 h 01 min
- Temperatura en la superficie: -32 K, -305,15 Cº, -517,27 ºF
- Temperatura en cabina: +290,15 K, + 17 ºC, +62,6 ºF
- Ajuste recomendado de su contrapeso gravitatorio personal: Sentado: *45. En desplazamientos a pie: *89.
El vagón del magneto-tren inició su viaje, estaba ocupado al 50% y todos vestían traje de camuflaje blanco.
El patrocinador del viaje (uno de los hombres más ricos del universo) y principal accionista de VisionCorp se sentó junto a Axel.
—Mucho gusto —le dijo, estrechando su mano—. Soy Mark Dassault. Su padre era un hombre extraordinario. Cuando murió, nos alegramos de que tuviera un sucesor en su oficio. No mucha gente tiene su olfato, y mucho menos su maestría para la composición de experiencias sensoriales —dijo el archimillonario.
—Gracias —dijo Axel intimidado, con una voz apenas inteligible—. —Y le agradezco mi empleo.
—No me lo agradezca, no lo hacemos por caridad. Es usted una de las mayores apuestas de VisionCorp. Mis socios y yo tenemos expectativas de que sea la más rentable —dijo, señalando a un grupo de pasajeros que, como él, llevaban el logo de VisionCorp en sus trajes.
—¿El objetivo de esta expedición es apresar un sirénido para estudiarlo? —preguntó Axel.
—¿Apresar? Si los encontramos, mataremos tantos como podamos. Alguno contendrá suficiente producto para extraer —dijo Mr. Mark.
Axel no pudo disimular una mueca entre asombro y repugnancia.
—No me parece adecuado tratar a seres vivos como mercancías —dijo Axel.
—Tráguese su suspicacia, amigo. No hay otra forma. Si apresamos un ejemplar, los demás lo sabrían al instante y huirían. ¿Sabe usted que mucha gente dice que son más inteligentes que los delfines y que tienen un lenguaje telepático? Podríamos pasarnos siglos antes de capturar el ejemplar adecuado. No, una rápida masacre es lo más limpio —dijo Mr. Mark.
Luces rojas parpadeantes de alarma se encendieron. En la pantalla aparecía el mensaje "Vía obstruida. Posible ataque terrorista".
—Malditos hijos de una orgía de perros —vociferó otro millonario accionista de VisionCorp.
—Sabía que pasaría —dijo el capitán de la expedición, sacando su arma eléctrica—. Esos maniáticos religiosos intentan evitar que desmontemos su absurda doctrina.
El tren se detuvo y las puertas se abrieron. Los largos túneles por donde se movía el transporte eran antiguos ríos de lava que formaban un laberinto en forma de sistema circulatorio bajo el hielo.
Uno de los lados del túnel estaba ocupado con cultivos. Iluminados con bioluminiscencia, el tipo de luz más empleada en Enceladus.
La atmósfera de los cultivos estaba tratada, así que las puertas del tren abrían directamente sobre el campo de marihuana, la planta más cultivada en Enceladus, después de las algas, por sus múltiples aplicaciones.
Los monjes y guerrilleros, vestidos unos con túnicas negras, otros con extraños y coloridos ropajes, eran pacíficos, no llevaban armas, excepto pequeñas electropistolas disuasorias, no letales.
Habían hackeado el pequeño tren, obligándolo a detenerse.
Uno de ellos subió e invitó a bajar a los pasajeros.
—Si quieren continuar el maldito viaje sin sufrir daños en sus bienes personales, les aconsejo que bajen de inmediato. Tomaremos represalias contra los que no colaboren —dijo el guerrillero.
Una vez que la tripulación y los técnicos hubieron descendido, uno de los guerrilleros dijo:
—Si salen a cazar, las Nagas sagradas los destruirán. Ellas todo lo pueden, su bondad es infinita, pero no su paciencia —afirmó uno que parecía llevar la voz cantante del grupo de veinte que rodeaba a los expedicionarios, enfundados en sus trajes de camuflaje blanco.
—No es legal que ustedes nos retengan —dijo Mr. Mark.
El guerrillero jefe hizo un grosero gesto con el dedo y dijo:
—Podemos perderlos durante muchos años en los túneles de lava, hasta que se olviden de ustedes y subasten sus bienes.
—¿Qué quieren? —contestó airado Mr. Mark.
—Su palabra de caballeros de que no dañarán a ningún ser vivo —dijo el guerrillero.
—Eso es imposible —objetó Mr. Mark y, pensándolo mejor, añadió—: Deje que lo consulte con los accionistas —pidió.
Tras un rápido cónclave entre los asustados millonarios, Mr. Mark anunció:
—De acuerdo. Lo prometemos.
—Creemos en su palabra de hombres de bien, que desean convivir en esta luna. Si la defraudan, la venganza será del tenor de la ofensa —dijo el guerrillero, haciendo un gesto para que subieran de nuevo al tren.
El magneto-tren continuó su silenciosa marcha mostrando los nuevos ajustes de temperatura y estimaciones de tiempo.
—¡Qué cándidos! —rió Mr. Mark.
—¿Y no teme a su venganza? —preguntó Axel.
—Si logramos nuestro objetivo, ya nada importará. El universo será mío… nuestro —corrigió Mark Dassault.
—¡Incompetente! —gritó Mr. Mark sin ninguna razón aparente, dirigiéndose a la hermosa azafata de cabina, con un gesto déspota.
—No las hacen más tontas porque no pueden —agregó, dirigiéndose a Axel.
—Sírvame mi cordial de cebada —gritó, mirando de nuevo a la azafata del magneto-tren—. ¿Es que tengo que enseñarles lo mismo cada vez que me monto en su chatarra?
Y dirigiéndose a Axel reflexionó:
—No agradecen lo que uno hace por ellos, no se esfuerzan… ¡qué cruz!…
Episodio 5
El submarino blanco
Axel puso un pie en la pasarela de abordaje de la nave, mirando a diestra y siniestra con cierto recelo.
—En las profundidades de este océano alienígena habrá monstruos que ni siquiera se han descubierto —dijo Axel. Y señalando a la torreta de la que emergía un pequeño cañón, comentó, sin dirigirse a nadie en particular, con una risa nerviosa: —Los submarinos de expedición apenas van armados con rayos eléctricos que no parecen tener más potencia que mi tostadora. Es dudoso que puedan hacer algo más que cosquillas a un gigantesco leviatán, en caso de que nos encontremos... con algo...
Llamó su atención un módulo o vagón sin ventanas agregado al submarino.
—¿Qué función tiene ese vehículo? —preguntó al capitán, de pie al lado de la pasarela.
—Oh, es solo para acopiar la pesca —dijo.
—¿Tan grande? ¿Cuántos piensan pescar? —preguntó Axel con inquietud.
Entrando en la pequeña cápsula, se acurrucó en uno de los asientos posteriores.
En la cabina iban tres millonarios y el capitán. Además, en las dos torretas armadas había otros dos siervos con uniformes de la Autoridad de Fuerza Submarina que los esperaban a bordo, en sus puestos.
El cuadro de mandos del submarino, que nadie manejaba, era simple o más bien invisible. No había botones ni indicadores; apenas un salpicadero curvo y liso. Al comenzar la inmersión, comenzó a iluminarse mostrando datos e imágenes.
—No me gusta —dijo Axel, mirando a la oscuridad insondable. No bien acababa de decir esto cuando el submarino se sacudió y una enorme pata de cefalópodo verde y roja hizo crujir la cabina. Pero una descarga fue suficiente para que el enorme kraken soltara su presa. Un ojo gigante le miró desde fuera, como con reproche, y lo vio sumergirse de nuevo en la total oscuridad de aquel océano alienígena.
—No podemos perder más energía —dijo el capitán—. Esa descarga ha consumido el uno por ciento de nuestra capacidad. Pasamos a modo ahorro de energía —agregó, apagando las luces interiores.
Una débil luz iluminaba la cabina cuando algún indicador del salpicadero se activaba.
Insólitos seres bioluminiscentes pasaban frente a las débiles luces de crucero.
Unos potentes focos exteriores se activaron enfocando unas enormes fumarolas que salían de una pared.
—Hemos llegado. Los especímenes que buscamos han sido vistos siempre en aguas cálidas —dijo el capitán—. Lo lógico es que tengan su guarida cerca de una de estas fumarolas blancas. Además de tener la temperatura óptima, también son fuente de minerales. Claro que podrían estar en cualquier otro sitio —reconoció—. En todo caso, esta es la última localización de la que hay noticias.
—Voy a conectar el sonido —anunció el capitán—. Con él podremos oír a varios kilómetros.
Curiosos y amedrentadores sonidos empezaron a escucharse debajo del sonido dominante que era el del gas escapando de grietas heladas manchadas de verde pálido y pobladas por inquietos pólipos gigantes y escurridizos seres blancos similares a enormes cangrejos.
Una ciclópea manta que había estado colgada de la pared pasó frente a los focos del submarino; sus alas obstruyeron la vista.
—Nunca termina de pasar —dijo uno de los millonarios—. ¿Qué tamaño tiene? —preguntó retóricamente.
Cuando hubo pasado, un minuto después, quiso la casualidad que algo parecido a un sirénido o a un manatí saliera, a toda velocidad, de la fumarola, cruzando la luz y perdiéndose en la oscuridad.
—¡Viven en la grieta! —gritó Mr. Mark—. Entre —ordenó.
—No me parece una buena idea —dijo el capitán—. Ahí adentro no sabemos si hará mucho calor o mucho frío. Es un terreno inexplorado, un criovolcán —objetó el capitán.
—No sea pusilánime —dijo enfurecido Mr. Mark—. No me hice el hombre más rico del mundo arrugándome.
—El criovolcán respira, tiene unas grietas que expulsan gas y otras que tragan agua —observó el capitán—. Nos aventuraremos por una de las que tragan. Otra cosa será salir de ahí —agregó sombrío.
Enseguida el submarino se vio arrastrado por una potente corriente y empezó a girar en el remolino que se formaba a una velocidad endiablada.
—Huele a vómito —anunció Axel, volviéndose hacia uno de los millonarios justo cuando este arrojaba sobre él una expulsión estomacal.
Episodio 6
El hallazgo
Al despertar, Axel comprobó que el capitán pilotaba el electro-sub hacia la orilla. Los demás pasajeros seguían inconscientes o muertos.
—El olor es insoportable —dijo Axel, colocándose su respirador y aspirando profundamente.
—¿Dónde estamos, capitán? ¿Qué ha pasado?
—No tengo ni idea —contestó el capitán—. Verifique si los demás están vivos y colóqueles equipo atmosférico. Rápido.
—Creo que uno está muerto, no estoy seguro —dijo Axel.
Mr. Mark Dassault, el gran magnate, empezó a despertar al ponerle la unidad de atmósfera individual.
El capitán atracó el sub en la orilla de un lago dentro de una gran cavidad en el hielo. Había una fuerte actividad de gases y nieve.
Abrió la escotilla y saltó fuera. Lo siguieron Mr. Mark y Axel.
—No hay ninguna ciudad —dijo Mr. Dassault.
—¿Por qué tenía que haber una ciudad? —respondió Axel—, eso es absurdo.
—Bueno, si son una civilización, tendrán alguna ciudad, ¿no? —contestó Mr. Dassault.
—No lo creo, Mr. Dassault. Lo artificial es lo opuesto a la naturaleza. La civilización como usted la entiende es solo la humana. En la tierra las balaenidae y los delphinidae tienen civilizaciones más antiguas que la humana, según ha comprobado la ciencia y todavía no han creado nada artificial.
—¿Entonces qué? —dijo Mr. Dassault contrariado.
—Créalo o no, el olor en esta cueva es algo fabuloso —dijo Axel.
—Yo no huelo a nada —dijo Mr. Dassault.
—Yo tampoco —afirmó el capitán.
Axel, sin prestarles atención, empezó a recorrer la cueva como un sabueso. Finalmente, volviendo sobre sus pasos, se detuvo ante una grieta. —Es aquí —aseveró.
—¡Vamos, vamos! —urgió Mr. Dassault—. Vaya usted delante para guiarnos, Sr. Axel.
—¡Vaya! He ascendido a señor —dijo Axel, adentrándose en la grieta de hielo.
Cuando hubieron avanzado un rato el capitán alzó su brazo.
—¡Silencio! —pidió—. ¿No oyen?
Mr. Dassault y Axel permanecieron quietos escuchando. Efectivamente, además del ruido de los gases, se oían algunos roncos graznidos o sonidos guturales interrumpidos por dulces notas, como las que hace un violín o una flauta. Era difícil de precisar. A veces se oían cerca y otras muy lejos.
—Nunca había oído tales soniquetes —dijo Mr. Dassault.
—Es una conversación —afirmó Axel—. Y viene de abajo.
Todos miraron hacia donde señalaba Axel, al abismo que se abría a sus pies.
—Bajemos… —apremió Mr. Dassault.
—No, espere. Puede ser fatal —dijo el capitán.
—El olor que viene de allí abajo es más fuerte. ¡Oh, Señor! Es un olor embriagador, angelical —dijo Axel.
—Si baja usted y lo consigue, le ofrezco un tres por ciento de todos los beneficios que obtengamos —prometió Mr. Dassault, nervioso.
—No sé… —dijo Axel, mirando al abismo con reserva.
—Cinco coma cinco por ciento —dijo Mark Dassault, fuera de sí.
—Acepto —dijo Axel, estrechando la mano del millonario—. Tranquilícese, Mr. Dassault.
—Déjeme su equipo de escala en hielo —dijo Axel, dirigiéndose al capitán.
El capitán entregó a Axel dos guantes, uno de ellos llevaba un display. Axel activó la bioluminiscencia de su traje y sus electrobotas y unos crampones emergieron de las suelas. También activó los guantes de escalada que desplegaron mini-crampones. Clavando las botas en la pared y los guantes en el suelo, comenzó a bajar hacia el inquietante abismo.
No tuvo que bajar mucho. Cuando había descendido unos veinte metros, un pasadizo apareció ante él.
—Veo un pasillo —gritó a los de arriba—. El olor sale de aquí. Voy a entrar.
La bioluminiscencia de Axel desapareció.
—Ha entrado —dijo Mr. Dassault, muy excitado—. ¿Todo bien? —preguntó a la radio que llevaba en el brazo.
—OK —respondió la radio.
Después de diez minutos perdieron la comunicación por radio.
—¿Todo bien? —decía Mark Dassault. No había respuesta.
Pasaron unos minutos. El capitán podía ver la señal de Axel en el GPSR.
—Se mueve —anunció.
—Ya ha pasado casi una hora —dijo el capitán—. Y en la última media hora no se ha movido. Algo le ha pasado. Pero yo no puedo bajar; él lleva los únicos guantes de escala en hielo que teníamos.
—Llama al equipo de rescate, o a quien sea, ¡inútil! —gritó Mr. Mark Dassault.
—No, espere. Se mueve. Efectivamente, la señal se movía en el GPSR, regresando.
—Capitán, ¿me oye? —dijo la voz en la radio.
—Ahora sí —contestó el capitán.
—Lo tengo. Tengo una muestra, y no es biológica: es un meteorito que estaba incrustado en el hielo —anunció la voz.
Episodio 7
La revelación
La mesa de producciones de sensocinema en VisionCorp CO era mucho más compleja que la de la nave en que Axel Rubio vino a Enceladus y usó para inventar el sensocinema. Aquella solo tenía controles virtuales. Esta era profesional, incluso con secciones de mezcla y carísimos controles analógicos, fabricados con sofisticados materiales importados de la Tierra.
Axel deslizaba, hacia arriba y hacia abajo, los mandos de intensidad, hipnotizado por su capacidad de ajuste fino.
Sobre la mesa había una cápsula.
—Esa cápsula contiene un fragmento del objeto que usted recuperó. El pedazo más grande lo tiene la empresa —dijo Efe—. ¿Puedo olerlo?
—Tendrás que esperar a oler la síntesis —dijo Axel—. Todas las muestras de olor pierden si se destapan.
—Necesito estar a solas para sintetizar —dijo de mal humor y puso una música de Bach que le inspiraba cuando pensaba.
Axel cerró los ojos y se visualizó a sí mismo en la caverna de hielo, en el momento del hallazgo. Tomó entre sus manos una materia gris y rosa en forma de cerebro y aspiró profundamente para olerla. El éxtasis fue inmediato: no solo venían poderosas emociones, también raras alucinaciones. Sus manos y las paredes de la cueva se transformaron en un caleidoscopio, primero, y luego en una catedral de hielo de colores, similar a una Capilla Sixtina translúcida.
—Fue como si todos los olores que he sentido en mi vida no significaran nada —pensó.
—Una revelación. Comprendí por qué los outcast habían fundado una religión y por qué el codicioso creso la quería. Tendrían que haberme matado para que me despegase de aquella piedra. Si no hubiera sido por aquella voz…
—Su ambición será vuestra perdición —oyó. Le pareció ver un Naga transparente de dos brazos.
—¿Será Shiva? —pensó Axel.
—Llámame como quieras —dijo la voz—. Solo soy un habitante de este universo. Todo lo que ves y oyes es lo que estás preparado para ver y oír.
—Le vamos a proporcionar a tu raza un regalo envenenado —dijo sin explicar más.
—Eso que tienes en las manos son las feromonas de Naga que buscas.
—Con eso podrás crear un olor sintético similar al original. El olor del sirénido en celo es para vosotros el olor de la divinidad. Tú dirás que se trata de un meteorito venido desde otra galaxia. No queremos que se destape la fiebre del oro. Así se protege tu secreto y las vidas de nuestras crías.
Axel seguía sentado en la caverna de hielo en posición de loto, inmóvil.
La voz profunda del Naga de dos brazos fue sustituida por otra más dulce y femenina, la de una Naga de cuatro brazos. De fondo se oía una música compuesta con ruidos del cosmos.
—Te ayudaré —dijo la sirénida, extendiendo con gesto compasivo sus cuatro brazos—. Pues leo en tu mente todos los olores que conoces y de los cuales guardas memoria. Con ellos haremos la síntesis.
Y empezó a recitar la lista de ingredientes: —La preparación se hará en sala limpia a 7 grados Celsius.
- —Un gramo de ámbar gris de cachalote terráqueo, madurado por espacio de una luna.
- —Un gramo de almizcle de ciervo almizclero rubio criado en libertad.
- —5 ml de aceite esencial de Flor de Asparagus Albus cosechadas en una madrugada de septiembre.
- —1 ml de Estratetraenol de quinceañera C18H22O.
- —0.5 ml de Androstenone C19H28O.
- —0,35 ml de 7-Keto-DHEA C19H26O3.
- —0,22 ml de Delta-16-OL.
- —0,01 gr de Delta 9-OLC21H30O2 tetrahydrocannabinol.
- —… continuó hasta sumar 50 raros e insólitos ingredientes.
Axel abrió los ojos regresando al presente. Conectó su comunicador personal con la enorme mesa de mezclas.
—Ya se grabó en el sistema —dijo. Ahora la fórmula pertenece a VisionCorp CO.
Olió un tubo conectado a la consola que terminaba en un olfactorium. Luego olió la muestra de la ampolla. Pareció satisfecho.
En la otra habitación Efe hablaba por videoconferencia con su creso Mark.
—Sr. Dassault, le informo que desde su regreso el Sr. Axel se reúne con los shivaístas que ahora le profesan verdadera admiración.
—No sé, creo que lo han hecho miembro o le han dado un cargo, o algo así. Yo proceso sus cuentas y he detectado que el Sr. Axel hace una donación de Ͼ1000 Paks a una ONG llamada 'Derechos de los Siervos'. Creo que se trata de otra fachada del shivaísmo.
Gracias por tu precisa información Efe serás recompensado, te enviaré a la sierva Suka, serás suyo todo el fin de semana, si lo permites.
Efe apagó el display porque la puerta del despacho de Axel se había abierto.
—Querido Efe —dijo Axel—. ¿Podrías traerme una infusión de Vulcan? Necesito una subida.
Episodio 8
Glacialis
Se ven noticias de los periódicos:
"Rescatado el Gran Magnate Mark Dassault". Fotos del Gran Magnate rescatado ocupaban la primera plana. Al fondo de una de las fotos se veía pequeña la cara de Axel Rubio.
"VisionCorp Patenta el Aroma de Santidad". Decía otro periódico.
"La reacción de los shivaístas no se ha hecho esperar. Una ONG demanda a VisionCorp por intentar apropiarse de un aroma que pertenece a toda la humanidad."
"Los shivaístas atentan contra las ISerie de VisionCorp" inutilizan por 3 minutos sus sistemas de sensovideo y ocasionan pérdidas de más de 1 millón de paks.
"El Tribunal de derechos intelectuales invalida la demanda de la ONG. VisionCorp Gana el pleito." [Mark Dassault aparece en la foto de portada saludando, escoltado por sus dos rastafaris].
"VisionCorp dice que el aroma del siglo estará pronto a la venta".
Escuchamos un Telediario en 3D.
Una angelical presentadora dice:
—Ya es definitivo. La fotografía sensorial total, llamada sensografía o 4's porque podía captar y reproducir 4 de los 5 sentidos humanos es un descubrimiento que tiene ahora más de 50 años.
—Posteriormente se perfeccionó esa técnica desarrollando el Cine Sensorial y el Sensovídeo del que disfrutamos hoy día y por esas vías cual llegará el perfume más codiciado a cada casa.
—VisionCorp anuncia que las primeras unidades del aroma de los aromas, patentado con el nombre comercial de "XtremeHigh", ya están disponibles.
—La demanda de "XtremeHigh" es enorme. Hay un furor desatado. Ya se han vendido a futuro tres años de la producción del carísimo aroma, si hace su reserva ahora, le entregarán el codiciado perfume dentro de tres años. No, de cuatro corrige la presentadora.
Un contador con los días en lista de espera, que crecen sin parar, aparece debajo de la imagen.
—VisionCorp anuncia que la versión digital del deseado aroma, estará disponible en todas sus producciones. "XtremeHigh" no solo será para el disfrute de los ricos y famosos, también llegará al gran público a un precio más moderado en su induccine favorito o a sus dispositivos personales con un cómodo contrato de cinco años.
—Si el espectador no puede pagarlo y tiene bienes bastará con que firme un rápido testamento a favor de la empresa.
—"XtremeHigh" próximamente en su sensodisplay, en este y otros mundos.
Asistimos a una inauguración.
—El gran día ha llegado —dice una hermosa presentadora encima de un minúsculo escenario.
Detrás de ella hay pancartas de "XtremeHigh", "El aroma que vino de otra galaxia".
"Inscríbase para recibir en su hogar Xtreme High por tan poco como Ͼ15.9 Paks semanales" — Decía un aviso. Otro cartel rezaba — "El viernes en su sensocinema 4S". "En todas las salas. 90 minutos de emoción desde Ͼ100 paks".
Los siervos se amontonaban para ver el show y un cordón de Autoridad de Fuerza les impedían el paso al pequeño escenario.
—El aroma de Dios es de todos —gritó de pronto una voz.
Una turba de shivaístas con pancartas electrónicas se abría paso entre la muchedumbre y uno de ellos arrojó una bomba fétida al escenario. La presentadora corrió despavorida.
La Autoridad de Fuerza se puso unas máscaras antigas y sacó las electroporras.
En pocos minutos la plaza del centro comercial quedó sin público. Solo los manifestantes y la Autoridad de Fuerza ocupaban la escena.
—El aroma de Dios es de todos —volvió a gritar la voz—. No es de VisionCorp.
—No es de VisionCorp —coreaban los shivaístas.
Presenciamos una entrevista a Axel Rubio en un canal de la TV de Enceladus
Un presentador joven que parece un adonis dice mirando al objetivo:
—Estamos con el Maestro de los Olores más famoso de todo el Universo habitado. El descubridor y artífice de lo que algunos han llamado "Aroma de Santidad" o "Perfume del Paraíso", sintetizado a partir de un meteorito de otra galaxia.
—Un aroma que de momento, muchos no conocen debido a su distribución elitista y elevado precio. El maestro Axel Rubio no se ha hecho rico con su famoso perfume ¿no es cierto? —preguntó a Axel.
—Así es, Rick. VisionCorp CO. es quien tiene todos los derechos, fabrica todos los productos basados en el Aroma y obtiene todas las ganancias. Yo no participo ni siquiera de una fracción del pastel. Aunque me lo habían prometido.
—Así son las promesas, Sr. Rubio, se las lleva el viento. Y en esta luna parece que los vientos son huracanados —bromeó el presentador.
—Pero usted se ha hecho inmensamente rico con sus pistas sensoriales para producciones de cine, televisión y dispositivos personales, cuéntenos un poco en qué consiste.
—Bueno, yo no diría inmensamente rico. Me gano la vida, sí, y tengo una holgada nómina, pero no soy un creso. Ni tengo siervos. Me dedico a producir ambientes sensoriales interactivos para particulares.
—Todos han oído hablar de ambientes sensoriales. Los usan a diario cuando van al mantenimiento personal, al horno alimentario o al concesionario de hipervehículos. Pero los que usted proporciona a los ambientes de los cresos son mucho más sofisticados. Por favor cuente a nuestros oyentes outcasters que nunca tendrán uno, en qué consisten.
Axel Rubio hablaba lentamente. En el fondo aparecían imágenes que ilustraban su discurso.
—El arte de los perfumistas se pierde en el tiempo.
—El perfume, en la tierra, tenía usos religiosos, al principio, solo estaba al alcance de monjes y reyes.
—Pronto se democratizó y llegaron las aplicaciones personales para mejorar el olor corporal o para embrujar a una pareja sexual.
—Con el agua corriente la higiene personal se hizo normal y el perfume corporal cayó en desuso. A finales del siglo XX empezó el auge del perfume industrial.
—Todos los productos llevaban un perfume: los plásticos, los asientos del coche, el pan, todo tenía un olor aumentado para hacer el producto más deseable.
—Pronto esos aromas industriales que se limitaban a los objetos, pasaron a ser ambientales. El olor a pan recién horneado o el olor a vehículo nuevo eran armas de venta. Todavía hoy cuando entras en un comercio o servicio, te saturan con aromas irresistibles para que compres más.
Hizo una pausa para asegurarse de que era comprendido, echó una mirada al público y pareció satisfecho. Así que continuó con la presentación audiovisual.
—En 2049 se inventó la sensografía, esos fueron mis humildes principios en la tierra.
—La sensografía 4S reproducía la realidad de forma muy precisa pues además de una enorme resolución gráfica, reproducía texturas, que de momento eran algo aproximado, sonidos… cada sensografía podía incorporar entre 1 segundo a 3 min de imágenes, sonido y olores. Y lo de los olores lo hacía con enorme precisión.
—Además yo contribuí con la invención del zoom de olores, que hace posible amplificar emanaciones que en la vida real resultaban imperceptibles hasta hacerlas distinguibles: fuertes, muy fuertes o extremadamente fuertes.
—A partir de ahí solo la tecnología nos separaba de la experiencia ambiental dinámica interactiva. Una persona. Bueno, un creso —puntualizó—. Puede poseer una o varias habitaciones sensoriales.
—Un dormitorio sensorial, un comedor sensorial… y ahí modificar interactivamente el ambiente del que se quiere impregnar esa habitación.
—Hay días en que querrá sentirse haciendo picnic en su comedor. Otro día querrá sentir que está comiendo pizza en una terraza sobre el mar en Capri.
—El comedor sensorial le proporciona, con gran realismo, imágenes, tacto, sonidos y lo más importante: olores que lo sumergen en el realismo de la experiencia —hizo una pausa y después Axel Rubio dijo—. Eso sería a grosso modo —concluyendo.
—Y ahora para despedirnos —dijo el presentador—. El maestro Axel Rubio y VisionCorp CO nos han prometido tres segundos de una experiencia única: zozobrar en un mar de "XtremeHigh".
Se escuchan grititos de excitación en el público. Las luces se apagan lentamente y se vuelven a iluminar mostrando el paisaje de una playa en la tierra, antes de las bombas. Del cielo, surge una luz.
El público delira de histeria.
Hay desmayos, risas, arrebatos.
Episodio 9
Opulencia y caída
En una Mari-Shop
—Algo así nunca había sucedido en Enceladus —comenta un creso afeminado y muy maquillado a otro en la mesita de una Mari-Shop—. Dándole una profunda chupada a una narguila.
—Desde que VisionCorp comercializó el olor, la religión no ha parado de crecer —terció otro que estaba sentado con ellos y sujetaba de una correa a un siervo muy joven, de pie junto a ellos, que llevaba un collar de joyas y una camisa sin tirantes.
—Pero atentar contra la vida de una persona de clase… Y en su propio centro de producción… ¡Qué horror! —dijo otro de los cresos gays, haciendo gestos exagerados y agitando el tubo de su narguila en el aire.
En el despacho del gran magnate.
—Yo creo que la culpa de todo la tiene Axel —dice Efe a Mark—. Desde que él llegó, los shivaístas se han radicalizado. Son los fondos que les proporciona gente como Axel lo que les alienta a cometer atentados como este —afirmó, señalando a la pantalla de un periódico digital. El Enceladus Saturn Moon Daily. Titulaba: Falla bomba casera colocada en el despacho del CEO de VisionCorp CO. El Shivaísmo exige que dejen de vender el Aroma Celestial.
[En la fotografía que ilustraba el artículo aparecía el gran magnate con una unidad de resucitación de emergencia.]
—Encima los estúpidos periodistas me han sacado medio muerto. Las acciones han bajado por culpa de esos malditos. Retiraré mi propaganda de ese panfleto de barrio —dijo.
—Si no hacemos algo, nos van a mandar a la mierda —continuó Dassault—. ¿Cómo se enteran los shivaístas de cada paso que damos?
—Ya le digo —subrayó Efe.
—Vamos a acabar con esta inestabilidad —dijo Dassault encarándose con Efe—. Tú vas a impartir mi justicia —le dijo a Efe con mirada de loco.
—Mis técnicos han fabricado una nariz electrónica, que puede controlar la calidad del producto y hemos hackeado y patentado a mi nombre la fórmula de "XtremeHigh". Ya no necesitamos a ningún Maestro de los Olores. Los humanos son poco fiables e ingratos —dijo, acentuándolo con un gesto de degüello.
En las Termas de Atlantis
Axel no sospecha nada y toma un relajante baño turco sumergido en una piscina con dos siervas, una lo frota con aceites aromáticos, otra lo fustiga con ramas de eucalipto.
—Azótame con un poco más de fuerza en las piernas, Urhi, casi no lo siento.
—...sus órdenes, señor —responde Urhi.
La otra sierva dice:
—¿Le pido su habitual carpaccio de tiburón terráqueo con klodka caliente?
—No. Mejor una rodaja de sandía enceladiana helada, hoy me apetece más, y que también traigan ese klodka caliente —dijo con desmayo, acurrucándose de nuevo para seguir disfrutando de los cuidados de Urhi.
En la oficina del gran magnate.
Las dos abogadas negras rastafaris de pie delante del jefe.
—¡Me lo empapelan ya! —ordenó Mark Dassault con el brazo en horizontal, señalando con el índice hacia ninguna parte—. Al 100%. Sin piedad —añadió dando un golpe con el puño sobre su mesa.
—Y esta misma noche, que alguien se encargue también de mis dos socios en "XtremeHigh", los elegí porque no tienen herederos.
En la casa-nave de Axel.
Axel con un albornoz blanco caro, de pie en la entrada sostiene una tarjeta electrónica con cara de incrédulo.
—Es una orden de desalojo. La mujer que aparece en la tarjeta repite: — Ha sido oficialmente desahuciado, tiene hasta las 34h de… mañana, para irse. No se lleve ningún objeto. Todas sus cuentas y bienes son propiedad del 4º juzgado. No ha devuelto sus préstamos.— Y de nuevo: — Ha sido oficialmente desahuciado, tiene hasta las 34h de… mañana, para…
—¿Cómo me ha podido hacer esto? —dice arrugando y pisando la tarjeta—. Nunca me han prestado nada. Todos los pagos que me han hecho eran por mi participación en las ventas de "XtremeHigh". Tengo testigos.
—Sí, pero ellos tienen los mejores abogados. Cuánto lo siento —dice Efe con una sonrisa hipócrita, mientras se aleja dándole la espalda.
Esa misma noche.
Axel, en pelotas, elige un programa para dormir. "Pulsos de Andrómeda", "Música de la Galaxia del Triángulo". Cambiando de selección aparece. "Noche en una playa terráquea", "Amanecer en la Antártida", y selecciona "Bosque primario terráqueo".
Mientras, fuera de la habitación, Efe abre una cajita. En ella hay una tarántula mecánica con dos enormes colmillos. Efe entreabre una puerta y dentro del dormitorio de Axel salen ruidos de grillos y ranas, el sonido del bosque. Deja la araña en el suelo y cuando la araña entra, cierra la puerta y se va.
Al rato, Efe abre la puerta de la nave a dos siervo-gorilas y les deja entrar. Señala la puerta de Axel y espera. Los dos siervo-gorilas salen con Axel que parece un muñeco de trapo, lo meten en el compartimiento de equipaje del electro-trineo y desaparecen en la inmensidad helada de la noche enceladiana con erupciones de criopenachos en el horizonte ocupado por la silueta de Saturno.
Dos monjes shivaístas que empujan un carro por el túnel se topan con el cuerpo abandonado de Axel en los cultivos de algas.
—Está vivo —le dice uno agachado sobre el cuerpo al otro.
En casa de un matrimonio shivaísta.
—No podemos alojarle. Tiene que irse ahora mismo —dice el varón a Axel.
—Lo entiendo —dice Axel—. Agradezco que me hayan recogido de aquel túnel. De haber pasado la noche ahí hubiera muerto. Ya estoy recuperado del todo, bueno excepto el olfato. Me han tostado las células olfativas receptoras los malditos, no contentos con envenenarme.
—¿Qué puede hacer un Maestro de los Olores cuando pierde el olfato? —preguntó la mujer—. ¿A dónde irá?
—Aún puedo sentir algo de olor si aspiro por la boca, pero he pasado de tener un superolfato a tener menos que una persona normal. A lo mejor, con el tiempo…
—Es mejor que no sepan a dónde voy —contestó Axel bajando los ojos—. Casi he perdido mi vida y me he quedado sin olfato, mi cuenta de banca y mis bienes embargados, pero me quedan algunos ahorros que tengo escondidos y no me han quitado —dijo recordando en flashback el maletín que el Ministro del Pasado y el Futuro le había dado—. Me iré de esta luna. Probaré suerte en otro mundo.
—Me irá bien —continuó—. Además tengo esto —dijo sosteniendo una ampolla de olor que portaba colgada del cuello—. Es un recuerdo. Y por el otro lado tengo un backup de todos mis datos personales. Muy práctico —dijo desenroscando y volviendo a enroscar una parte de la pequeña cápsula.
En el Puerto Espacial de Enceladus.
En un cartel helado se leía "Spaceport Galileo". Un siervo vestido con un mono de mecánico impecable recibe un fajo de billetes de manos de Axel.
—Sale esta noche a las 31 h de Enceladus en un transporte de detritus que lo llevará a Dione y allí escóndase dentro de un satélite que verá encima de un montón de chatarra. El satélite será cargado en una nave con basura vendible, cuando esté a bordo, podrá salir del satélite, le irá bien. El piloto es solo un viejo robot. Se trata de una antigua nave de pasajeros. A bordo aún hay raciones de comida humana para 3 años y la nave todavía tiene atmósfera funcional que usted podrá activar con esta llave. Ignoro cuánto tiempo tardará en llegar a su planeta. Creo que eso es todo —dijo el mecánico.
Hacia la tierra
En la nave de regreso no había muchas comodidades. Axel contaba solo con un comunicador personal.
—Hola Tierra, aquí Enceladus —dijo Axel—. De regreso al viejo y contaminado planeta —agregó con una sonrisa.
En la pequeña pantalla apareció Nastromedo que dijo alegre:
—¡Maestro!, me va a dar un infarto. ¿Está usted volviendo?
—Sí. Tuve que salir de Enceladus como un ladrón, escondido en un montón de basura para no ser asesinado por la corporación —hizo una pausa pensativo—. Finalmente sentenció: —Es mejor ser un pobre en la pobre tierra que el esclavo opulento de un creso miserable.
Episodio 10
De vuelta en la Tierra
Todo lo veía con otros ojos.
La niebla de la eterna contaminación le parecía romántica, le confortaba.
Una ola de empatía le unía a los indigentes con los que se cruzaba.
Las ruinas seguían allí 400 años después de las bombas, pero ya no le daban escalofríos, ahora adoraba ese paisaje, su hogar. Eran como el Coliseo para un romano.
Perder su olfato había sido una desventaja para su trabajo pero una bendición para vivir en la Tierra.
Reconocía las calles, que ahora recorría en sandalias, liberado de las botas gravitatorias que llevaba en Enceladus.
Todas las calles le susurraban recuerdos, tristes o alegres, pero que eran parte de su vida, de su ser.
Miraba con cariño las casas y las tiendas que habían sobrevivido: el ruinoso centro comercial, la vieja zapatería; la tienda de la franquicia Happy Family seguía allí, se encaminó hacia ella y abrió la puerta de la tienda. Allí seguía también Lin Chu, ensimismado con un ábaco.
—¿Se debe algo? —preguntó en voz alta.
El chino lo miró. —Señol Axel, yo creél que tu estál con honolables antepasados.
El chino consultó un cuaderno muy usado y dijo sonriendo: —Debel Γ120 trums.
—Nunca había sido tan grato pagar una deuda —dijo Axel—. Gracias, Sr. Chu. Póngame también una pizza de bichos. De marca "Porco Governo", estará bien —puntualizó.
—¿Quelel con bacon de latón o solo bichos clujientes?
—Solo con bichos me sirve.
Lin Chu se dirigió al mostrador, envolviéndola cuidadosamente en un papel arrugado.
—Son 3.95 trums —dijo extendiendo la palma de la mano hacia arriba.
Al pasar por la tienda de electroenseres en una pantalla holográfica una presentadora decía:
—Se oyen rumores de una religión en una luna lejana que posee el "Aroma de Dios".
Un día, por fin el olor llegó a la tierra.
Axel se quedó mirando el escaparate de una Sex-Shop.
En primer plano hay un display.
—Es el "XtremeHigh" comercializado por VisionCorp CO —dijo con la boca abierta.
Lo comercializan como un perfume afrodisíaco venido de lejanas galaxias, y un frasco de 5ml lo venden a Γ50 mil trums.
—En la tierra no hay clase media —pensó Axel en voz alta mirando el escaparate—. El gran público es pobre o indigente y no podrán ni conocer el aroma y mucho menos adquirirlo.
—La ventaja es que resulta tan caro que los ricos no podrán emplearlo como arma de control —dijo Nastromedo que le acompañaba.
—Aquí en la tierra será un placer exclusivo para la élite que lo usará para aderezar sus placeres hedonistas.
—Ahora entiendo por qué Shiva me dijo que me daba un regalo envenenado. Lo envenenamos nosotros. No importa cuán importante o maravilloso sea el regalo, nuestra raza todo lo convierte en mercancía para el beneficio de un solo creso codicioso.
Los dos miraron un rato el "XtremeHigh" en silencio.
—Tendríamos que hacer algo —dijo Axel mirando el frasquito.
En un acto virtual Axel es homenajeado por la Academia de las Artes del SensoCinema.
Axel y un entrevistador aparecen en una de varias secciones en las que está dividida la pantalla holográfica. En otra sección de la misma pantalla aparecen los miembros de la academia, muy variopintos.
En ese acto Axel declara:
—Dejen de llamarlo el Aroma de Dios.
—La religión es la explicación del ignorante. Lo que no entiende lo eleva a sobrenatural para justificar su propia incapacidad de razonar.
—Los que controlan a las masas con la religión deben saber que es algo muy peligroso que puede volverse en su contra.
—La ignorancia un día atribuye propiedades mágicas a un aroma y al siguiente justifica una guerra, por la misma razón. En nombre de un Dios se puede excusar cualquier despropósito.
El presentador dice:
—Lo sorprendente es que el maestro Axel crea nuevos olores de oído, como Beethoven. No los puede disfrutar, pero nosotros sí —dijo, asintiendo varias veces con la cabeza—. Gracias, gracias —repetía.
—Los maestros Axel y Nastromedo han fundado una nueva empresa: Live-Olor CO que comercializará una versión económica del olor… No sé cómo llamarlo, vaya… "¿Olor Seráfico?" —dijo pidiendo permiso con la mirada a Axel.
—Proporciona satisfacción inmediata —dijo Axel.
—Y díganos, maestro Axel, ¿es cierto el rumor de que uno de los ingredientes, declarado como THC, no lo es? —preguntó.
—No le puedo revelar su composición exacta —dijo Axel—, pero le puedo decir que se trata de una molécula modificada y no patentada con finas propiedades enteogénicas o psicoactivas. Y es legal —agregó.
—Si hay algo que aprendí es que la forma más segura de que te roben los cresos es patentando algo. A menos que no tengas mejores abogados que las grandes corporaciones —respondió el presentador.
—Ese enteógeno que han añadido al producto lo hará muy popular y les proporciona grandes beneficios —vaticinó el presentador mirando a Axel.
Volviéndose de nuevo hacia el público anunció:
—Lo llaman simplemente "Soma", su lema es "Un mundo feliz" y lo venden en cápsulas de olor con forma de cilindro, tiene un smiley en la tapa y garantizan que dura al menos 12 largas inspiraciones, para disfrutar solo o en pareja —dijo el presentador mostrando un pequeño recipiente amarillo del tamaño de medio lápiz.
—El recuerdo de la experiencia extásica del olor se prolonga con el enteógeno, proporcionando una gran satisfacción —añadió Axel—. Ah, y no hay bajón, pero no aconsejamos que manejen maquinaria peligrosa mientras lo consumen —rió.
—Lo venden al mismo precio que una consumición alcohólica: trescientos noventa y cinco trums. Γ 395.
—También está disponible, con el mismo tamaño, en cápsula metálica de lujo, colgante, que por el otro lado tiene además una memoria para datos. Como la mía —dijo Axel mostrando su cápsula—. Solo por nueve trums adicionales.
—En el pasado le escuchamos criticar con dureza al mercantilismo, pero parece que ahora usted mismo es un creso multimillonario, ¿no? —dijo el presentador inquisitivo.
—Si cuando eres pobre y joven no criticas al mercantilismo es porque tu Cociente Intelectual está muy mermado —se justificó Axel.
Pero la pregunta le había tocado una fibra muy sensible así que hizo lo que siempre hacía cuando se sentía agobiado, abrió su ampolla, la vieja ampolla que lo había salvado, que siempre llevaba colgando del cuello, aspiró por la boca y cerró los ojos durante 5 largos segundos. Y después dijo poniéndose serio:
—Pero mire, ¿para qué nos vamos a engañar?; es imposible ser creso y no ser un cabrón.
El presentador rió la ocurrencia del magnate del aroma.
FIN
Mapa de nombres, espacios y tiempo
| LUGARES | PERSONAS |
|---|---|
| Ma-ka City Ciudad donde vive Axel en la Tierra Gelida Mundi (El mundo habitado de Encéladus). Glacialis La ciudad en la superficie de Enceladus donde viven los Siervos. Alantis Ciudad subterránea de Enceladus donde viven los Cresos. Industrialis Zona industrial cercana al puerto. Spaceport Galileo Puerto Espacial de Enceladus. Roald Amundsen Harbor Puerto submarino de Enceladus. VisionCorp CO Empresa que contrata a Axel. IcedZone Toda la superficie helada de Enceladus. |
Opencast toda la clase social que debe vivir a cielo abierto. Autovite Un individuo de la clase opencast. Siervos individuos de la clase opencast producidos por los ricos. Nastromedo Ayudante de Axel Rubio en la tierra. Axel Rubio Jr. Maestro de los olores. Protagonista. Mr. Mark Dassault El gran magnate CEO de VisionCorp. Cresos Perteneciente a la clase de los multimillonarios. Sirénidos, Nagas El Purana apunta a la asociación del culto de Nagas con el de Shiva. Shivaísmo Religión. Adoradores de los nagas. Autoridad de Fuerza Policía o Ejército de Enceladus. |
| CRONOLOGÍA | DINERO / CIFRAS |
| 2467 Nace Axel. 2500 Año donde comienza la aventura (33 años). 2530 Año donde termina la aventura. 2049 año de la invención de la Sensografía 4S. 2101 año de las bombas en la Tierra. Distancia Tierra-Enceladus 1,272 miles de millones km. Viaje a Enceladus aprox.: 10.095 h, 420 días. Radiación atómica en la tierra: 400 MiliSieverts. |
Trums (Γ) Moneda usada en la tierra. Paks (Ͼ) Moneda usada en Gelida Mundi. "XtremeHigh" Aroma de Santidad patentado por VisionCorp. Velocidad aprox. de un asteroide: 126.000 km/h. Ͼ 500 mil paks Coste de un pasaje Tierra-Enceladus. Ͼ 365 mil paks Sueldo de Axel en Enceladus. Soma: Γ395. |