Yo, Paku-Anika ó Pacuanika experto en dilucidar oscuros misterios de los antiguos pobladores del planeta Tierra, no he sido capaz de desvelar todos los misterios del sitio arqueológico llamado impropiamente Puma-Punko, pues poco tiene de puerta y menos aún de puma. Sin embargo he estudiado con interés y aplicación los relatos del Inca Garcilaso de la Vega 1, de Paula Ermila Rivasplata Varillas 2 y Sarmiento de Gamboa, Pedro 3 y algunas otros. Además conozco los Andes como la palma de mi mano, no todos los Andes, naturalmente, pues harían falta varias vidas para ello, pero los he vivido, no solo visitado.
También fué mi profesor Graziano Gasparini 4 de quien conocí de primera mano su experiencia en Puma Punku y otros lugares inkas de los cuales tenía Gasparini estupendas diapositivas y experiencia de primera mano. Supongo que ese fue el principio de mi interés por esos misterios. Aquellos inmensos bloques de piedra que empequeñecían al profesor en la foto, aquellas piedras de Sacsayhuaman de varias toneladas, multifacetadas, que tan bien encajaban unas con otras. Qué dificil les debió resultar tallarlas con tal precisión para que encajaran con las piedras de alrededor al primer intento. La paz espiritual que transmitía el sitio de Machu Pichu, con su serenidad urbana y arquitectónica, sus proporciones aúreas, su organización racional y sobre todo su graciosa y equilibrada composición. ¿Cómo eran posibles tales milagros para una civilización que no había conocido la rueda, ni la escritura, cómo era posible que dominaran hasta ese extremo las matemáticas, la tecnología y la disciplina comunitaria para concluír semejantes imposibles?.
Encontré en el Archivo General de Indias en Sevilla un curioso documento de un fraile Memorial de Fray Buenaventura de Salinas y Córdoba (franciscano) que contenía calcos de piedras y su traducción al quechua, y también, menos acertada al castellano. En su lengua, por tradiciones orales, mediante aquellos calcos y el testimonio de un quipu, pude colegir una historia fundacional de Puma Punku que parecía contradecir a la versión oficialista, en cuanto a fechas, medios y protagonistas. Aquella fábula o mito, que a mí llegaba, no se correspondía con la explicación histórica.
En mi investigación trataré de sustituír a los dioses por otros más probables protagonistas y a los milagros por explicaciones más racionales, pues siempre debemos hallarlas y no conformarnos con las creencias y supersticiones de aquellas gentes con grandes conocimientos en algunas áreas pero muy pocas luces en otras.
Así pues en mi historia el preincaico Dios Tunupa, es solo un visitante que los indígenas toman por un ser divino. El sitio arqueológico Puma-Punku está explicado con las últimas bases científicas disponibles, y estas realidades son aún más insólitas que la ciencia ficción o los mitos inca.
¿De cómo dejé testimonio de mi viaje de experimentación y de como ellos dejaron constancia del mismo?
Decía el inka Garcilaso a su tío: "—Inca, tío, pues no hay escritura entre vosotros, que es lo que guarda la memoria de las cosas pasadas". Contestándole el tío: —"Sabrás que en los siglos antiguos toda esta región de tierra que ves eran unos grandes montes y breñales, y las gentes en aquellos tiempos vivían como fieras y animales brutos, sin religión ni policía, sin pueblo ni casa, sin cultivar ni sembrar la tierra, sin vestir ni cubrir sus carnes, porque no sabían labrar algodón ni lana para hacer de vestir; vivían de dos en dos y de tres en tres, como acertaban a juntarse en las cuevas y resquicios de peñas y cavernas de la tierra". "Comían, como bestias, yerbas del campo y raíces de árboles y la fruta inculta que ellos daban de suyo y carne humana" (es poco creíble que comieran carne humana, no se han encontrado evidencias arqueológicas. aunque en los Andes prehispánicos existieron casos aislados de canibalismo ritual (principalmente en períodos tempranos y culturas no incaicas), y es posible que individuos o pequeños grupos étnicos practicaran esta costumbre, el Imperio Inca como sistema estatal no practicó ni promovió el canibalismo, y ciertamente no existe evidencia arqueológica de "canibalismo masivo" o "de subsistencia. La afirmación de Garcilaso más bien parece una estrategia para desacreditar a los pre-incaicos frente a los incaicos, amaestrados por los conquistadores".).(1)
Más no todo era inculto y salvaje, pues Garcilaso deja constancia de los "harauicus", poetas, que "componían versos breves y compendiosos" para dejar constancia de la tradición mediante relatos orales. Así mismo nos dice "las letras son las que perpetúan los hechos; mas como aquellos Incas no las alcanzaron, valiéronse de lo que pudieron inventar, y, como si los nudos fueran letras, eligieron historiadores y contadores que llamaron quipucamayu". "A estos Quipucamayus acudían los curacas y los hombres nobles en sus provincias a saber las cosas historiales que de sus antepasados deseaban saber o cualquier otro acaecimiento notable que hubiese pasado". "Así se acordaban los indios, por los nudos, de las cosas que sus padres y abuelos les habían enseñado por tradición, la cual tomaban con grandísima atención y veneración, como cosas sagradas de su idolatría y leyes de sus Incas, y procuraban conservarlas en la memoria por la falta que tenían de escritura".
Y he aquí la diapositiva del quipu que aquellos "quipucamayus" dejaron de la visita de Tunupa y de su proyecto Puma-Punku. La traducción del quipu vendría a ser algo cómo: "Misterioso Experimento Arquitectónico de la Meseta del Collao"
| Concepto | Codificación | Justificación |
|---|---|---|
| Tema General: "Misterioso Experimento Arquitectónico..." | Cuerda Principal de color gris o pardo oscuro. | El gris se usaba para registrar acontecimientos de guerra o, por extensión, eventos de gran seriedad e incertidumbre. Un color oscuro podría denotar algo oculto o de gran importancia. |
| Sujeto/Ubicación: "...de la meseta del Collao" | Cuerda colgante de color pardo (o castaño). | El color castaño era uno de los más comunes y se usaba para registros generales de población o geografía. Se usaría para representar la tierra, la meseta. |
| Cualidad: "Misterioso" | Una borla (o tassel) pequeña en el extremo de la cuerda principal. | Las borlas en la cuerda principal podían identificar el tema o quién lo elaboró. Una borla de un color inusual (ej. morado oscuro) podría señalar un tema secreto o reservado. |
| Acción/Objeto: "Experimento Arquitectónico" | Una serie de cuerdas subsidiarias con nudos no decimales. | Un "experimento" implica un proceso, un "hacer" (ruway). Se podría representar con un grupo de cuerdas que penden de la cuerda de la meseta, cada una con un tipo de nudo que indique una fase o acción. Por ejemplo, nudos en forma de "8" o con vueltas adicionales para denotar construcción o prueba. |
¿De los orígenes de John kanita y de porqué presentose en otro tiempo y lugar distinto al propio?
John kanita era un estudiante de talento que cursaba primero de arquitectura en la escuela de arquitectura e ingeniería de la muy ilustrada ciudad Oceana del planeta del mismo nombre. Su maestro de diseño arquitectónico y materiales constructivos era a la sazón August Moller dos veces premiado por la Academia por su talento escultórico.
Y he aquí el cisma originado por la memorable discusión entre maestro y discípulo en aquél tiempo y lugar: John Kanita había sido elegido jefe de un grupo de cinco estudiantes cuyo trabajo de fin de curso de primero de arquitectura consistía en el desarrollo de un sistema modular para edificar una escuela de párvulos.
La clase de Moller, estaba lectivamente dividida en tres grupos y aquella mañana del día satur atendía a su taller de diseño.
—¿No creerá Ud. Sr. Kanita que un estudiante de primero va a revolucionar la ciencia de los materiales en su primer curso?—, dijo Muller. Los estudiantes de los grupos rivales al rieron, lo que irritó instantáneamente a Kanita y a los de su grupo.
—Hemos hecho pruebas en el laboratorio de materiales, pruebas de compresión, de flexión, de abrasión, he aquí los resultados—, argumentó Kanita.
—Seamos serios Sr. Kanita, no pretenderá que dos pruebecillas hechas por sus compañeros constituyen un corpus suficiente para validar una hipótesis que pretende sustituír el estado del arte de los materiales con un concreto, usando sus palabras: "infinitamente mejor que el usado en los pasados mil años".
—Además—, continuó Moller, —es notoria su tendencia al circunvolucionar sus deberes. Solo se le ha encargado el diseño de una pre-escuelita y ustedes aparecen con una Tesis digna de Fin de Carrera, que propone un sistema modular, y un nuevo material de construcción "infinitamente mejor que el usado en los pasados mil años". Se excede Ud. Sr. Kanita—. Los estudiantes rieron de nuevo.
En el grupo de Kanita estaba un estudiante, de nombre Murizzio Vilches con algo más de ingenio que él, de hecho era quien había propuesto el núcleo del proyecto que ahora presentaba el grupo comandado por Kanita, quien desde luego poseía el don del liderazgo. A pesar de su natural timidez, Vilches se levantó he hizo un intento de protesta ante el profesor Muller, —Pero—... dijo Vilches antes de que el profesor le interrumpiera airadamente.
—Y eso es todo por hoy señores. Espero que su grupo se centre en los objetivos del ejercicio asignado, Sr. Kanita. El próximo día atenderemos a la exposición del grupo de la Srta. Ruca Landus y veremos si han entendido de qué va esto—. Concluyó August Muller recogiendo sus cosas para marcharse.
Mientra salían cabizbajos del Taller de Diseño, Murizzio Vilches dijo: —Pensé que el viejo nos felicitaría, en lugar de eso nos ha mandado a paseo.
—Hemos perdido esta batalla pero no la guerra—, respondió Kanita que era un acendrado testarudo.
No lo he mencionado, pero Kanita no era muy agraciado, bajito, casi enano, con una cabeza grande, pelos de loco que él cultivaba y un descuidado atuendo, no era el modelo del estudiante de diseño, que por lo general provenían de familias adineradas y cuidaban de su aspecto exhibiendo cierto amaneramiento y ropas cosidas a mano por importantes sastres.
Si no fuera por su reconocido talento para el diseño, los estudiantes lo hubieran excluído, por el contrario, lo toleraban, lo veían como un loco a quien podrían probablemente acudir cuando se les presentaba alguna duda de diseño, porque también era famoso Kanita por no negar la ayuda a nadie que se la solicitara. Pudiera parecer que Kanita no daba importancia a su apariencia, pero no era así, él lo disimulaba y sufría su complejo en silencio; el provenir de una familia pobre, medir un metro veinte de altura y tener la piel oscura no ayudaba a su autoestima.
¿De cómo John kanita y su compañero inseparable Murizzio Vilches idearon un alocado plan?
Kanita y otros tres compañeros habían quedado en el centro de Oceana para comer tostiferias, el alimento preferido por aquellos que no cuidaban su figura pero si su paladar. Entre cerveza y cerveza comentaban el tropiezo de su grupo en la clase del Prof. Muller. No se atrevían a continuar con el proyecto hasta no demostrar a su eminente profesor su viabilidad. A pesar de ser estudiantes, se creían consumados artistas y científicos de la arquitectura y los materiales, pero ninguno de ellos tenía una propuesta para probar a su exigente maestro, la ambiciosa hipótesis que el profesor había rechazado.
Su trabajo no se había limitado a inventar un nuevo material, no se cortaban. Murizzio, el cerebro del grupo, había propuesto un método de modulación increíblemente complicado, basado en la talla de los usuarios de su arquitectura. También habían diseñado un sistema de ensamblaje modular que proporcionaba fortaleza a los módulos gracias a su complicado encaje multifaceta. El material, su organización y acoplamiento constituían una técnica aplicable a cualquier proyecto constructivo que prometía versatilidad, rapidez de puesta en obra y adaptación a multitud de espacios y funciones. Pero su recalcitrante profesor se negaba a ver esas evidentes virtudes. Ellos habían esperado que con presentarlas fuera suficiente, cualquiera podía ver lo que para ellos era obvio, pensaban; pero al parecer no era así.
Murizzio, el cerebrito dijo: —No hay otra forma, tenemos que construírlo en la realidad. Palabras y dibujos no bastan.
Desde luego construírlo sería una prueba definitiva, asintieron los otros. Pero ¿dónde, cómo y sobre todo con qué recursos?. Los ánimos se desinflaron, era difícil para unos estudiantes construir en plan experimetal, si no contaban con la financiación de algún mecenas.
Kanita se detuvo en una de las docenas de Agencias de Vuelo que poblaban el centro. En la fachada había un afiche: "Viaje en el tiempo a lugares exóticos. Un sueño es posible por muy poco" rezaba el cartél y la ilustración era una hermosa modelo, cubierta solo con un poncho, en Cuzco, frente a un muro de piedra inca.
—Tengo una idea—, dijo Kanita —Es sencilla: viajaremos en el tiempo a un lugar que nos ofrezca lo necesario, cuando regresemos nuestras creaciones tendrán más de mil años, quedará acreditado que resisten el paso del tiempo mejor que los estúpidos materiales que ellos usan hoy día, lo documentamos con videos y fotos y se lo presentamos a Muller. ¡Simple!— concluyó Kanita con una sonrisa.
—¿Y cuanto tiempo estaremos allí? dijo Murizzio, mirando embobado a la modelo del poster. Lo que ignoraba era que las cholas aymaras no se parecían precisamente a la modelo del poster.
—Unas semanas serán suficientes—, dijo John pecando de optimista pues en realidad necesitaron un año, dos meses y 15 días.
De cómo dos estudiantes de arquitectura llegaron al Altiplano
En la agencia de viajes no les habían dicho que el viaje al futuro era circunnavegando un remolino a velocidades hipersónicas.
La azafata les explicó que era como enrollar un resorte del tiempo y que el regreso, cuando se soltara el resorte era peor.
Después de un horrible día de mareo y vómitos llegaron al exótico destino escogido entre los posibles viajes del catálogo de la Agencia Golden Future Trips.
La nave desapareció antes de que hubieran puesto el último pié en tierra, evanescencia que provocó un trompazo de Murizzio contra unos líquenes pedregosos, allí en el páramo había poca vegetación mullida, apenas algunos Frailejones, unos pocos hierbajos de Macolla y muchos líquenes en pequeñas rocas diseminadas en un sustrato arenoso.
Un grupo de gentes del lugar con un par de llamas cargadas los vieron caer de la nave y a esta esfumarse.
FINPuma Punku: un pasado del futuro. revolución industrial, modulación, prefabricación en fábrica, máquinas, procesos automatizados, especialización del trabajo, investigación, experimentación.
El jefe de obras de aquella industrialización temprana en Puma Punku era Tunupa Tunupa es un dios antiguo, del pasado remoto del Collao. Pero en tu relato, ese dios es, en realidad, un viajero del futuro. Su "pequeño tamaño" no es un rasgo físico de una deidad, sino la manifestación de un ser de otra época que no encaja en las proporciones humanas. Su labor de "ordenar el mundo" se convierte en la de implantar un sistema de producción modular (industrialización) en un mundo que no está listo para él.
No es un capataz distraído, sino un arquitecto cósmico que, como el propio Tunupa mitológico, viene, impone su orden (un orden técnico, modular), y luego se va, dejando tras de sí un enigma: los bloques H. Su "distracción" es, en realidad, la de un ser que opera en una escala temporal y tecnológica que los locales no pueden comprender.
a quien interesaba más las nuevas ideas que la conclusión de una idea en particular. Nunca terminó el experimento solo devaneó con él. Probablemente no era Inka, vendría de otro contexto, o planeta. Es insólito que escogiera ese lugar para su experimento.
La arenisca roja usada en los bloques de cimentación, viene del Cerro Khapía, a unos 10 km. Sedimentaria, no volcánica.
Ambos, andesita y arenisca dueron usados para hacer aglomerados fluidos, concretos
El ingeniero francés Joseph Davidovits propone que los bloques megalíticos de Puma Punku en Bolivia no fueron tallados a mano, sino fabricados in situ utilizando una fórmula de geopolímeros, polímeros inorgánicos sintéticos de aluminosilicatos o "superconcreto andino", también contienen materia orgánica cuyo objetivo es mejorar propiedades mecánicas específicas, como la flexibilidad, la resistencia a la tensión aportando flexibilidad o la mejora del fraguado evitando grietas.
4. La ganancia más profunda: no ganar nada
Aquí está la respuesta que creo que usted está buscando.
Si el personaje viene del futuro y construye en el pasado, la única ganancia que justifica el esfuerzo es que la obra quede inconclusa.
Una fábrica terminada sería legible. Se entendería, se dataría, se explicaría. Sería una nota al pie: "intento temprano de industrialización, siglo X d.C., abandonado". Y nadie volvería a mirarla dos veces.
Una fábrica inconclusa, imposible, precisa e inexplicable es otra cosa. Es una pregunta. Y las preguntas duran más que las respuestas.
Eso significa que el personaje no es un ingeniero. Es un artista cuyo medio es la incomprensibilidad. No vino a industrializar el pasado. Vino a dejar un objeto que su propio tiempo no pudiera explicar. Puma Punku no es una fábrica fallida: es una obra de arte conceptual ejecutada con piedra, agua y trabajadores que creían estar construyendo otra cosa.
Lo que gana es permanencia. No la permanencia del constructor —su nombre no sobrevive, ya lo vimos— sino la permanencia del enigma. El procronismo no es un efecto colateral: es el producto.
La consecuencia narrativa
Si acepta esta cuarta lectura, el personaje cambia de naturaleza. Ya no es un capataz distraído. Es alguien que sabe desde el principio que no va a terminar. Que construye precisamente para que quede a medias. Que se va no porque se distraiga, sino porque su obra está completa en el momento en que se vuelve ilegible.
Y entonces la frase que estamos contando no es "un experimento industrial", sino algo más incómodo:
No vino a construir una fábrica. Vino a dejar una ruina que nadie pudiera explicar.
Puma Punku no es el fracaso del experimento. Es el experimento mismo.
¿Qué razones asistierían al viajero temporal, llamado en aquél tiempo Dios Tunupa para crear Puma Punku?
El mentado Tunupa fue un travieso viajero en el tiempo y tal vez en el espacio. Él viajó a tiempos preincaicos, hasta el Altiplano, acaso por que no podía dejar un mensaje trascendente en su propio tiempo. No se me ocurre otro motivo por el que quisiera dejar un testimonio tan excéntrico en aquél paisaje como lo es el enigma contenido en ese "lego" de concreto que hoy llaman Pumapunku. O porque como reza el quipu encontrado en esas ruinas fué un "Misterioso Experimento Arquitectónico de la Meseta del Collao".
Los módulos que dejó desparramados, sin órden ni concierto, son un sistema modular prefabricado de concreto, banal incluso, si fuera contemporáneo, pero inexplicable y misterioso si se trata de unas piedras de un pasado donde no existían ni remotamente los conocimientos, la idea ni los medios para fabricar ese sistema modulado en serie.
El no eligió Puma Punku por ser un lugar mágico, que lo es, pues nadie que haya estado en auél sitio a podido dejar de sentir vibraciones que subliman el alma a cotas de éxtasis mistico. Lo eligió porque era remoto, estaba vacío y tenía el material, agua, comida y trabajadores a mano. Es decir que obedecía a una lógica más técnica que sacra.
La andesita usada en los bloques más grandes de Puma Punku, no fueron tallados, sino como decubrió Davidovits (6)
, fabricados artificialmente (los rojos usados como cimientos) proceden probablemente de una península cercana, al otro lado del lago Titicaca, a decenas de kilómetros. Es una roca que se originó de un antiguo volcán, formada hace millones de años, no en tiempos humanos, y fué seguramente transportada como polvo en balsas de totoras, recuas de llamas o ambas (pues el lago está separado por 110 Km del sitio arqueológico). Claro todo esto son especulaciones, una vez procesada en la propia cantera y reducida a polvo, con molinos quizá movidos hidráulicamente, se pasaría a transportar el polvo a la obra para hacer la mezcla de concreto in situ y verterla dentro de moldes y encofrados. Al no disponer de vibradores avanzados, son visibles las burbujas dejadas por la argamasa al solidificarse, lo cual da credibilidad a las tesis de Davidovits.—Viracocha—. Dijo uno de ellos señalándolos con voz llorosa.
—La hemos liado—. Dijo Murizzio, diles que eres Tunupa (Tunupa era una deidad cuyo cometido era ordenar el mundo), si creen que eres Viracocha no será bueno para nosotros, no podríamos convivir. Un Dios menor puede tomarse más licencias.
Los collas se acercaron en actitud reverente, inclinándose constantemente. —Tunupa—, dijo Murizzio señalando a kanita, —Tunupa—, repitió y luego señalándose a si mismo dijo —Tu'paca—. Los cronistas españoles llamaban a Tunupa alternativamente Tuapaca o Taguapaca.
Dos cholas cocinaban tortas de algún cereal, en piedras calientes mientras les ofrecían chicha en unos recipientes troncocónicos que ellos llamaban keros.
La chicha pereció agradar al dios Tunupa y a su ayudante Tu'paca. Una docena de hombrecitos aymaras se habían reunido en la choza y los observaban con una mezcla de respeto y desconfianza desde el lado opuesto a la cocina kheri donde el estiercol de llama, pues la madera no abundaba, ardía produciendo un humo con un agradable aroma umami ahumado. Al rato uno de ellos, el dueño de la casa Muñío, se les acercó para ofrecerles un puru con llipta (parafernalia del Chacchado de la coca) junto con un montón de hojas verdes.
Masticar coca no era fácil, pero no podían rechazarla. Después de una tarde compartiendo con la familia, Tunupa saco de su alforja un cuchillo forjado en acero damasco y lo ofreció a Muñío que no le podía quitar la mirada, pues nunca habian visto tal compuesto, considerándolo divino, a los otros aymaras del grupo de fisgones les ofreció un mechero de yesca a cada uno, como souvenir. Todos marcharon encantados con Tunupa.
¿Porqué los Aymara amaban a Tunupa?
Tunupa tenía un gran carisma, se hacía querer por su simpatía, era una persona abierta con los pobladores y siempre los escuchaba atentamente antes de hablarles.
Así pués, no necesitaban comprar la ashesión de los nativos a su causa, pero es que además les mejoró la vida en muchos aspectos y viendo ellos que era bueno y progresaban, tratábanle como al Dios que suponían que era.
Tunupa y Tu'paca sabían organizar a las comunidades a fin de hacer obras. Hicierón un sistema de riego agrícola, Un dispensario equipado con un molino de viento que proporcionaba electricidad, no tenían bombillas, pero podían usar la electricidad para mover pequeñas herramientas médicas que a los lugareños parecían milagrosas, también crearon un sistema hidráulico que funcionaba en verano con la escorrentía de los glaciares para mover molinos con diversos usos, desde la forja hasta la molienda de granos y áridos.
Pero por lo que era más respetado y querido era por una galleticas que enseño a hacer a las cholas, con un relieve de animalitos y otras figurillas como soles, estrellas que imprimía en la masa con sellos de piedra y arcilla. No solo a los niños, a todos les encantaban. También les había enseñado a hacer tostiferias, una especie de pizzas fritas en grasa de llama con cosas por encima. Ahora bien, resultó muy respetado cuando les enseño a hacer algunos productos medicinales como la penicilina, que salvó muchas vidas, pero no tanto como cuando les mostró cómo hacer nuevas bebidas de gran espíritu que no sustituían a la chicha pero le daban un interesante contrapunto a la vida social, ritual y espiritual de aquél altiplano. Kanita se había montado una destilería en la parte deatrás de un hermoso bar estilo pub inglés. En esa destilería hacía tres tipos de bebidas: cervezas, vinos y bebidas de 40 grados o más como wiskies y aguardientes. Y todas ellas con diferentes vegetales del lugaar, como cerveza de quinua, vodka y aguardiente de papa, miskioca licor el olluco y la mashua, con el maíz producía chicha, wiskey, cerveza y otros licores, con la cebada producía cervezas, whisky, ginebra y vodka, hasta hacía una bebida de habas, pero las preferidas eran bebidas de hojas de coca, las destiladas y las aromatizadas.
Con tal variedad de productos los naturales estaban encantados. Kanita había logrado crear un colorido bar o pub cósmico y altiplánico que volaba el cerebro a los habitantes por su decoración (había juegos, asientos con hermosos textiles, muebles nórdicos iluminación innovadora y un excelente producto, además los viernes en la noche un animado grupo de músicos locales alegraban la velada, pero solo lo abría viernes noche y sábados y sólo para aquellos que habían trabajado bien, prohibiéndoles a los rústicos consumir bebidas embriagantes el resto de la semana, pues de lo contrario no coordinaban ni sus dos piés.

También les había prohibido mezclar el consumo de las bebidas embriagantes con vilca o cebil (Bufotenina y DMT): Las semillas de este árbol las molían y se inhalación nasal usando tubos y tabletas talladas de madera provocaban alucinaciones visuales muy intensas. Era ese un bar moralista, pues si el Dios Tunupa, se enteraba de que un padre o madre descuidaba sus deberes en casa por culpa de empinar el codo o usar la nariz demasiado, les cortaba la cuenta en el bar y ya no podían consumir durante ese mes.
Digamos que el bar "Viracochap Sonqon" (Alma de Viracocha), que así lo había bautizado Kanita, pintando un rótulo rodeado de "ángeles" andinos era el motor de la cooperación entre el Dios Tunupa y la comunidad. Es decir, que era un instrumento de manipulación muy eficaz.
Tunupa era por todo ello reverenciado y amado, así él y Tu'paca habían conseguido gran conformidad de los pobladores para trabajar en el proyecto por el que ambos habían ido hasta allí: el proyecto Pumapunku.
De cómo John Kanita y Murizzio Vilches presentaron su proyecto de Taller
El proyector empezó a lanzar su magia en la pantalla de la clase, al mismo tiempo una música acompañaba la presentación, Kanita, Vilches y otros tres alumnos no habían escatimado talento al producir el audiovisual, aunque como siempre el trabajo lo habían hecho solo dos y los otros tres eran gorrones que figuraban en el grupo pero no aportaban nada, nada nuevo, todos los grupos de alumnos se parecen mucho.
La presentación te atrapaba desde el principio en una suerte de halo de profesionalidad y buen hacer, el resto de los alumnos del taller del profesor Muller se arrellanaron en sus pupitres para disfrutar del show.
La proyección empezaba con un sonido de una quena andina, que no interpretaba música folclórica sino más bien rock espacial o experimental, un grupo de cuerdas: cello, contrabajo y laudes completaban la flauta. Sobre la pantalla aparecieron títulos:
El experimento
- Fabricación
- Mano de obra y materiales
- Modulación
- Modulación escala humana
- Modulación elementos constructivos
- Estructura
- Encajes
- Módulos de Unión
- Puesta en Obra
- Pesos y transportabilidad
La voz en off, de Murizzio empezó a narrar una producción audiovisual sincronizada, con las imágenes y los sonidos, lo que sin duda conseguía el pretendido dramatismo.
El órden de la narrativa no se ajustaba al propuesto en los títulos, lo cual no era extraño en un grupo tan anárquico como aquél.
La música bajó ligeramente de volumen, la voz en off dijo:
—Los aimaras agradecieron a su Dios Tunupa que les fuera revelado el secreto para construír un sistema antisísmico, con encajes tan efectivos como los de Sacsayhuamán pero sin trabajar un año en cada piedra, de hecho los bloques siempre encajaban por diseño, no por el arduo trabajo artesanal.
La imagen era le de John Kanita, vestido de salvaje del páramo, conocido como Dios Tunupa, bosquejando los módulos escalera con un carbóncillo sobre hojas secas de plátano traídas de las tierras bajas. Una multitud de aymaras, atentos, le rodeaba mientras Tunupa explicaba al grupo el encaje de los módulos, empleando metáforas de diseños textiles, que ellos comprendían muy bien.
Desde tiempos inmemoriales los gráficos que formaban los diseños textiles aymaras combinaban un mismo módulo de distintas formas, produciendo distintos resultados con la combinatoria, por lo que para Kanita era muy fácil hacerles entender cómo una misma piedra combinada consigo misma producía diferentes formas y estas a su vez podían emplearse para múltiples aplicaciones.
La voz en off continuó:
—La modulación de los bloques tenía otra virtud: todos los encajaban entre sí mientras que el antiguo sistema un elemento solo encajaba en una única posición con las piedras vecinas, eso permitía intercambiar las posiciones, las combinaciones y la aplicación de cada posible grupo que era suceptible de varios usos: podía formar parte de sanitarios, almacenes, santuarios o cualquier otra aplicación imaginable.
La imagen mostraba la animación dibujada de un módulo 'H' que asociado a un bloque de esquina permitía edificar paredes en ángulo, asociado a un bloque frontal, posibilitaba edificar en altura y asociado a otros bloques formar pórticos, portales, apoyar techumbres, configurar un juego de párvulos o jugar imaginativamente creando docenas de formas aplicadas a otras tantos usos.