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Malditos "followers"

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Author: LoneSlone

Durante la primera sacudida, la estructura de cemento era de goma, las vigas ondulaban como medio metro hacia arriba y abajo. Algo que el concreto armado no debía hacer.

De repente todo quedó en suspenso, un segundo, dos.. la calma.

Entonces, de nuevo el vaivén, el balanceo de las lámparas, los objetos que caían y los vidrios que estallaban. Esta vez la estructura se agrietó y se desmoronó como una galleta. El techo curvándose se juntó al suelo que se desplomó hacia el vacío e instantáneamente aquella sensación de vértigo y aquél atronador estruendo.

Nunca perdió el conocimiento, había caído sentado y le dolía el coxis, pero no había sangre, al menos en las partes que podía tocar de si mismo.

—Vivo —dijo Federico—, y de una pieza, dijo alegrándose.

Extendió el brazo y tocó el techo. Sentado como estaba, se ladeó para coger su móvil, el coxis le envió otra descarga de dolor. Se volvió a sentar cuidadosamente y encendió la luz del móvil. Estaba en una cavidad con el techo inclinado. Era imposible ponerse en pié.

Apagando el móvil escuchó atentamente. Nada. Esperó diez minutos más, pacientemente, hasta que un grito espontáneo salió de su garganta.

—¡Aquí! —Pero no hubo respuesta.

—¡Auxilio! ¿Alguien? ¡Ayuda, ayuda... ayuda! —Escuchó... nada.

Encendió de nuevo el móvil y llamó a su novia. No lo cogía.

Llamó a su amigo George. Tampoco.

Llamó al portero de su edificio. ¿Es que no había nadie?

Iba a llamar a otro amigo cuando le asaltó la duda:

—¿Cuanto durará la batería del móvil?

Consulto su estado de carga y vió que estaba al 65%.

Con ansia buscó por internet la duración de su batería. "Dos días despierto", decía el fabricante. ¿Qué significaría "despierto"? ¿Encendido, funcionando, viendo una página pero sin descargar ni enviar datos por la red..?

Decidió esperar a una hora más propicia para seguir llamando. Recordó que tenía que ser positivo.

—Enseguida me sacarán —se dijo sin mucha convicción.

Ahora le asaltó otro temor:

—¿Cuanto durará el aire en este hueco? —dijo, temiéndose lo peor. Siempre le había costado ser positivo.

Calculó mentalmente la capacidad del prisma donde se encontraba. Base x altura del triángulo, entre dos; por largo del prisma... Tenía 18,96 m³.

Recordaba que una vez estuvo sin comer tres días, sin problemas. Pensó que también podría pasar sin agua. O quizá no.

Consultó por internet cuantos litros de aire necesitaba una persona en un día "7.200 a 8.600 litros" decía la revista "Muy Interesante". Tenía para más de dos días, pero con un poco de suerte entraría más aire desde el exterior por alguna rendija. Siempre quedaban resquicios entre los escombros.

Tuvo una idea. Se conectó a su red social favorita.

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Fede —Estoy en el edificio derrumbado de la Principal Tower en High St, London, estaba en el piso 12. Estoy vivo. Que alguien avise. ¡POR FAVOR!".

En seguida su mensaje se llenó de 'likes'.

—¡Tarados! ¿Para que me sirven sus putos 'likes'? —pensó.

Pero una enorme ola de solidaridad empezó. Vió que el mensaje tenía 4 Retuits. En seguida fueron 12.

—Bueno, por lo menos lo difunden —pensó tranquilizándose un poco.

La gente le empezaba a contestar, pero eran mensajes estúpidos, del tipo:

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@miramira —Estamos contigo, ánimo!!!, Estás herido?, Como te llamas?.

Ninguna de esas manifestaciones de amistad le servían de nada ahora. Ni se molestó en contestarlas, poseído de una ira que le iba ganando.

Vió en los tuits que unos bomberos hacían esfuerzos para rescatar a un perrito de entre las ruinas.

Aquella fue la gota que colmó el vaso.

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@Schwazeneger —¡Coño!, nadie me ayuda. Pierden el tiempo rescatando perros y yo muriéndome.

Lo tuiteó. Aunque apenas lo había publicado se arrepintió.

—"El mundo no quiere llorones" —Recordó. Lo había leído en alguna parte.

Una de las respuestas a su tuit, una de un tal @mrdube decía:

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@mrdube Yo también estoy en el mismo edificio que @Schwazeneger.

——Federico pensó que tenía que cambiarse ese ridículo alias.

—En respuesta a @mrdube

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@Schwazeneger —"Hola. ¿Cómo te llamas?"

—Se arrepintió. ¿Que importancia tenía el nombre? Ahora esas cosas no contaban. Lo único que contaba era que estaban allí aprisionados.

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@mrdube Me llamo Dube.

Respondió.

Al menos usaba su verdadero nombre, no como él que se ocultaba detrás del alias de un Terminator. Sintió vergüenza.

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@Schwazeneger —¿En que piso estás? ¿Has logrado avisar a tu familia?
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@mrdube Estaba en el 4º. Mi familia está en mi pueblo, e. En Tanzania. Yo vine a Inglaterra a trabajar. Para traer a mi mamá y a mis hermanos. ¿Y tú?
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@Schwazeneger —Soy arquitecto, trabajo en Greatestsafaris Co Ltd. Diseño habitats de vacaciones. Quiero independizarme y fundar mi empresa de safaris.
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@mrdube —Mi pueblo está en Ruaha National Park. Van muchos safaris. Matan mucho swala. Ya quedan pocos.
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@Schwazeneger —Si monto mi empresa, te contrataré como guía para los ricos y sus espectaculares mujeres.

Una mujer llamada @Carolfem se metió en la conversación.

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@Carolfem —Gente como tú da asco. Tratan a las mujeres y a los animales como mercancías..

¿Que coño me importan ahora las feministas y las recoge-cacas de los gatos? —pensó Federico que decidió ignorarla. En otra situación le hubiera contestado con un buen "zasca".

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@mrdube —Yo no quiero regresar a Tanzania. Ya tengo un buen trabajo en Inglaterra. Soy mensajero. Mejor que matar swala.

—Dijo Dube ignorando también a @Carolfem.

¿Que serían los swala? Se preguntó. Pero no valía la pena averiguarlo. En el fondo le daba igual que fueran elefantes o jabalís.

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@Schwazeneger —Tu te lo pierdes. A mi me daría tristeza conformarme con ser mensajero.

Dijo Federico, vengándose del tal Dube.

Pero como le sucedía el 80% de las veces, enseguida se arrepintió de haberle dado al botón de tuitear.

¿Porque tenía que joder la satisfacción de uno, atrapado como él? Se lo imaginaba negro, pobre, emigrante. Pensó que habría atravesado todo el continente africano y toda Europa jugándose la vida para lograr su sueño, el de su familia, el de todo su poblado, quizá.

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@Schwazeneger —Disculpa lo de antes. Ser mensajero es un buen empleo.
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@mrdube —No pasa nada. Ahora somos iguales. Ambos moriremos. Pero mi familia estará orgullosa. No me olvidarán.

Federico Monti. Se sintió mal. ¿Le recordarían a él con afecto? Dube tenía razón, ya no eran hombres, ni mensajeros, ni arquitectos, eran solo dos alias en una red social.

Ya no habría más oportunidades de ser hombres con un estatus. Pero no eran iguales.

—No somos iguales —pensó—. Dube, al menos, se enfrenta a la muerte contento, de sus pobres logros , mientras que yo la encaro con estúpidos, equivocados objetivos y sueños desproporcionados, siempre inconclusos. Siempre con metas fuera de mi alcance.

Por un momento, pensó que tenía el secreto de la felicidad.

—Cuando salga, me pondré pequeñas metas, como las del hombre que vino del sur. Y tendré una vida plena.

Sintió de repente un pesado cansancio. Le dolía el culo, le dolían los hombros, el cuello... Tenia sed.

Miró el reloj en su movil. 1:30 h, tragó saliva y sintió la garganta reseca, decidió apagarlo para no agotar la batería y dormir.

Quizá los rescatadores llegarían mientras dormía...

Era su segundo día en aquél odioso nicho.

Federico en la oscuridad

Encendió su móvil y miró la hora. Las 5:31 h, demasiado temprano, pero una buena hora para llamar por teléfono. Todos estarían en su casa.

Llamó a su novia.

Un lacónico:

"El móvil al que llama está apagado o fuera de cobertura". —Le contestó.

Mejor esperaba a una hora más conveniente.

Con todos le pasaría lo mismo.

Se dedicó a configurar su móvil para que gastara menos batería. Bajó el brillo de la pantalla, desactivó la reproducción automática de vídeos, alteró todos las ajustes que recordaba.

Miró su mensaje de ayer. Tenía 125 retuits, 42 Respuestas y 500 likes. Repasó ávidamente las respuestas buscando alguien que le dijera que estaban intentando rescatarlo. No.

Había otro tuit de un tuitstar. 202 respuestas, 1.2K retuits y 1.3k likes. Era sobre un piropo. Intentó asumir que no se trataba de que él fuera menos importante, sino de que las redes sociales son así: espacios para que los tontos presuman de ingeniosos y los aplaudan los adoradores de tonterías.

Pero su explicación no fue capaz de apagar su rabia. Sintió odio hacia la estupidez humana. Sabiendo que él mismo había sido parte de los borregos durante mucho tiempo.

Las horas se hacían eternas. A las 9:00 h, la de máxima audiencia, posteó nuevamente el mensaje.

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@Schwazeneger Estoy en un hueco en el piso 12 de las ruinas de la Principal Tower en High St. Sigo vivo. POR FAVOR QUE ALGUIEN AVISE A LOS BOMBEROS!!!!!!

Esta vez se tomó un "selfie" y lo publicó en el tuit. Se veía un poco tétrica su cara en medio de la oscuridad, no se apreciaba la forma de la cavidad.

—He puesto cara de bobo —pensó—. No debería haber sonreído. Aunque no era cuestión de sonreír o no, es que no era fotogénico, yo no apoyaría a nadie con esa cara... —Pero ya era tarde, el tuit estaba publicado.

La respuesta, casi inmediata venía de @LondonFire. Federico supuso que era la cuenta de los bomberos.

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@LondonFire —Estamos en el piso 48, entrando al 47. Vamos bajando. Encontraremos el camino. Mantenga la calma
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@Schwazeneger Gracias. Confío en los bomberos más que en cualquier otra institución

Por fin. Por un instante volvió la esperanza. No tenía hambre, pero tenía mucha sed. Dios, daría lo que fuera por un vaso de agua. Sin poderlo evitar, oró brevemente y prometió que si Dios hacía que lo rescataran, dedicaría su vida a los demás, superando aquél egoísmo que había sido su norte.

Consultó su móvil:

"Estado de la batería 33%". —Lo sabía. El fabricante le había estafado. La duración de la batería no era la publicitada. Hizo una nota mental para no volver a comprar esa marca.

Decidió dormir para que el tiempo pasara más rápido.

Se despertó y no sabía si era de día o de noche.

Encendió el móvil. Había pasado un día entero y él no se había dado ni cuenta. Se alegró, pero pronto le asaltaron las dudas.

—¿Y si aquellas eran sus últimas horas?, ¿porqué las desperdiciaba durmiendo? Dormir era como estar muerto.

Encendió de nuevo su móvil y tenía un mensaje de @mrdube.

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@mrdube —Me han rescatado. Estoy en el St Mary's Hospital.

No se lo podía creer. Aquello era injusto. ¿No estaban entrando los bomberos por arriba? ¿Cómo es que habían rescatado al negro que estaba 8 pisos más abajo? Era lógico que a él le tocase primero.

Sintió odio a los bomberos, odio a Dube, a si mismo...

Pero a medida que se esfumaba el tercer día aceptó lo inevitable. Los malditos bomberos seguirían órdenes de algún imbécil. Dube no tenía la culpa.

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@Schwazeneger Me alegro Dube, eres un buen hombre. Espero que te reúnas con los tuyos.

"Estado de la batería 12%". ¿Que sentido tenía seguir llamando? Nunca había soportado las despedidas. Era un blando. Y los bomberos sabían de sobra, donde estaba. Llamando no haría que llegaran más deprisa.

—Miró su mensaje a los bomberos. — "... más que en cualquier otra institución." — ¡Qué chupa-culos¡ —Pensó.

Después recordó una de sus máximas.

—"Fíate de la virgen y no corras" —pensó, recordando otro tonto refrán. Negociar con Dios tampoco había dado frutos. Sonrió amargamente.

Al menos Dube había logrado su sueño. Venir a Inglaterra, encontrar un buen trabajo, enviar dinero a casa. Pero él no había logrado nada. Fue a la universidad creyendo que eso le resolvería la vida. Dejó a sus amigos y a sus padres para triunfar en un empleo de mierda que servía para que otros mataran swalas, fueran lo que fueran.

Demasiados sueños sin realizar, demasiadas metas absurdas. Su vida pasó delante de sus ojos en unos segundos eternos. Su felicidad de niño, jugando en la calle de su barrio. Su primer beso. El primer día de universidad. La cara de su madre y él que le decía — Tengo que buscar mi propio destino, porque tu no me lo vas a solucionar.

—Oh, que estúpido —¿Porqué le habría dicho algo tan cruél?— ¡Mamá! —Un gritó rasgado, lo regresó al útero primigenio.

Habían pasado 96 horas. No esperaban encontrar a nadie con vida, decían las portadas de los diarios.

Bomberos y socorristas estarían ya en sus casas, en la confortable monotonía de sus vidas, dejando escapar su propio tiempo.

No le importaba morir. Lo merecía. Si hubiera seguido vivo habría continuado desperdiciando su vida, haciendo daño a los que le demostraban algún afecto o inventando objetivos insensatos que le hubieran conducido a la frustración. Si. Era mejor acabar. ¿Sería verdad lo de la reencarnación? Absurdo.

Ya no se oían sirenas, solo claxones de camiones y pitos avisadores de marcha atrás.

Se escuchaban enormes máquinas mordiendo el cemento, como tiranosaurios rompiendo su presa.

Y piedras cayendo sobre las cajas de metal de las volteos.

Su hueco se empezó a llenar de polvo, su boca seca ya, sabía a tierra de la que pronto sería parte. Decidió dormir para que el tiempo pasara más aprisa.

FIN

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