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Zhēnxiàng 1.0

Zhēnxiàng 1.0

Una nueva oportunidad

Zhēnxiàng 1.0

Author: LoneSlone

5.000.977 RUNS COMPLETED. ZHĒNXIÀNG 1.0 READY |

Wánquán Yìwài llevaba horas sin moverse de su asiento. Matemático, experto en simulación de modelos, contemplaba la pantalla del terminal con la concentración de quien escucha latir un corazón artificial. Frente a él parpadeaba el cursor de Lóng Wǎng.

La neuro-red china conocida como Lóng Wǎng —la Red del Dragón— era la más potente del mundo. Además de su propio hardware, conectaba con millones de ordenadores: todo dispositivo fabricado en la República Popular China, estuviera integrado en un refrigerador o fuera el móvil de una adolescente, albergaba un chip que lo convertía en esclavo silencioso de la red. Lóng Wǎng aprovechaba los ciclos ociosos de cada procesador, aunque tenía prioridad para reclamar el cien por cien cuando era necesario. Algo que nadie sabía, aunque sucedía a diario: el ejército probaba la conexión total durante unos microsegundos tan breves que ni siquiera interrumpían las tareas que el ordenador intervenido estuviera ejecutando en ese instante.

La velocidad del ordenador central Luduan era tan grande que le permitía analizarse a sí mismo en paralelo a su tarea principal y determinar la configuración óptima para cada problema cien veces por microsegundo. Podía calcular y simular cada grano de arena de una supertormenta en tiempo real. O comprimir millones de años del big bang a unos pocos segundos.

Wánquán Yìwài era un científico eminente, pero el acceso privilegiado a Lóng Wǎng no se lo había dado su reputación, sino su habilidad para jugar al Go con el almirante He Sanbao.

La simulación, a diferencia de la matemática pura, tiene la virtud de producir resultados concretos que cualquiera puede ver. Los simuladores de aviones o coches de carrera que permitían romperse la crisma virtualmente sin consecuencias se hicieron muy famosos. Los juegos de guerra que predicen el número de muertos en un conflicto nuclear son otra de las simulaciones favoritas, tanto del público como de los militares.

El privilegio de usar Lóng Wǎng era inmenso, pero los militares lo malgastaban simulando guerras económicas, ataques informáticos, escaramuzas nucleares. Cosas que Wánquán Yìwài llamaba, sin disimular su desdén, «irrelevantes flatulencias megalómanas».

Él, en cambio, usaba a Lóng Wǎng para resolver un problema verdaderamente importante: se sabía que la Tierra no podría sostener indefinidamente a la raza humana. Wánquán Yìwài diseñaba el plan para darles un futuro fuera de ella, y en esa tarea ponía todos sus conocimientos en simulación de modelos, potenciados por el realismo y la exactitud casi imposible que lograba la neuro-red.

Con el tiempo, había dotado a su programa de simulación de inteligencia artificial. El día que el programa le habló con una voz femenina, él la bautizó: Zhēnxiàng 1.0. La verdad.

Wánquán Yìwài había pasado años afinando el modelo como si fuera un instrumento de precisión. Cada fórmula verificada, cada variable calibrada, cada constante puesta a prueba, hasta insuflar al modelo una fiabilidad extraordinaria. Cuando una predicción fallaba, regresaba al terminal y desenmarañaba las tensiones internas del código hasta dar con la causa del colapso.

El modelo funcionaba. Ahora había dividido la simulación en tres fases: Preparación, Viaje cósmico y Perpetuación.

Los intereses creados, la impredecible naturaleza humana y su hipócrita expresión social —la política— eran el dolor de cabeza de cualquier matemático que quisiera anticipar reacciones ante miles de escenarios posibles. Wánquán Yìwài no presuponía nada que no estuviera probado. Su única premisa era encontrar la mejor forma de preservar la raza humana, partiendo del planeta Tierra. No sabía cuántas naves compondrían la flota, ni cuál sería su destino. Todo eran incógnitas que expresaba como variables y exploraba en todos sus valores posibles. Para eso tenía su imaginación, su paciencia y la neuro-red más grande y rápida del planeta bajo las yemas de los dedos.

Fase 01 Preparación

Aquella mañana, después de un desayuno de fideos —miàntiáo— Wánquán Yìwài leyó en la pantalla:

5.000.999 RUNS COMPLETED. ZHĒNXIÀNG 1.0 READY |

El sistema ya estaba lo bastante afinado para empezar a confiar en sus resultados.

—Es hora de diseñar un plan de financiación. ¿Quién paga la expedición? —preguntó Wánquán Yìwài—. Probemos primero con un modelo democrático, donde intervengan todos los países.

—Iniciando escenarios financieros combinando los países de la O.N.U. —respondió Zhēnxiàng.

Miles de líneas idénticas se deslizaron por la pantalla:

RUN 5.001.239 ON F1 COMPLETED. BAD REQUEST...... RUN 5.001.240 ON F1 COMPLETED. BAD REQUEST...... RUN 5.001.241 ON F1 COMPLETED. BAD REQUEST......

Wánquán Yìwài detuvo a Zhēnxiàng para analizar los fracasos. Ninguna combinación funcionaba: algunos países utilizaban el impago como veto político por asuntos que no tenían nada que ver con la expedición, y con eso bastaba para detenerla todo.

RUN 5.030.351 ON F1 COMPLETED. BAD REQUEST......

Era doloroso contemplar en pantalla la imagen de la nave languideciendo en el hangar, las grandes piezas de aluminio abandonadas, los motores cubiertos de polvo y sedimentos, como una arqueología del fracaso. Una y otra vez la nave se derrumbaba o se quedaba inmóvil hasta que su piel brillante se cubría de oscuras manchas de alúmina y parecía la escama de un reptil.

RUN 5.060.759 ON F1 COMPLETED. BAD REQUEST......

—Probemos con solo algunos países —dijo Wánquán Yìwài, apretando los dientes.

Tras unos cientos de pruebas más, la voz femenina de Zhēnxiàng habló con una claridad que lo dejó en silencio:

—No insistas en socializar la financiación. En toda gran empresa debe haber un único centro de decisión. El exceso de opiniones solo impide los avances.

Wánquán Yìwài quedó sorprendido. Programó entonces una especie de piloto automático que permitía a Zhēnxiàng tomar las decisiones de ajuste cada vez que se reiniciaba el programa, y todo se aceleró vertiginosamente.

RUN 5.530.552 ON F1 COMPLETED. RESULTS MAY BE IMPROVED *

Las siguientes corridas fueron mucho mejores. Pero algo faltaba: no había emoción en la gente. El público encendía las noticias sobre la nave en construcción y aprovechaba para ir al baño o prepararse un tentempié.

RUN 5.533.421 ON F1 COMPLETED. RESULTS MAY BE IMPROVED *

—Probemos implicándolos —dijo Wánquán Yìwài—. A cambio de una cantidad simbólica, cada ciudadano se convierte en socio de la expedición y recibe un título para participar en los posibles beneficios futuros.

El resultado fue inmediato. Una ola de solidaridad se despertó en la sociedad.

RUN 5.754.488 ON F1 COMPLETED. RESULTS IMPROVING..

—Ha surgido un voluntariado espontáneo —dijo Zhēnxiàng—. No te lo vas a creer, pero ahora la Iglesia recauda fondos para la expedición diciendo que es la voluntad de Dios.

—Ofrece a las iglesias la oportunidad de incorporar un símbolo en la carrocería de la nave si financian uno de los módulos —dijo Wánquán Yìwài—. Incorpóralo a las siguientes corridas.

Las aportaciones eclesiásticas se dispararon. Los coros incluían versos sobre la gran expedición de la humanidad y todas las religiones se disputaban el honor de financiar un módulo. Eso despertó al monstruo dormido: asociaciones civiles y organizaciones no gubernamentales querían figurar entre los patrocinadores y tener su logo grabado en el casco. Las instituciones oficiales de muchos países se sintieron motivadas, y el presupuesto aumentó hasta superar los objetivos iniciales.

RUN 5.754.489 ON F1 COMPLETED. OBJECTIVES ACHIEVED 91%. OK. |

Después de unas mil corridas más, la financiación no mejoraba. Wánquán Yìwài se recostó en la silla:

—Hemos llegado al techo de lo que el planeta está dispuesto a aportar. Y esta es la mejor manera de lograrlo: un país pagará el ochenta por ciento del coste y tomará las decisiones finales; otros cincuenta países harán aportaciones menores y dispondrán de espacio en la nave proporcional a su contribución; millones de ciudadanos serán socios expectantes del despegue; y muchas instituciones terrestres se sentirán representadas.

—La nave ha sido financiada con éxito —confirmó Zhēnxiàng.

En la pantalla apareció una nave preciosa, reluciente, con miles de logos de organizaciones, escudos de instituciones y marcas comerciales alzándose orgullosa en el hangar. La vida parecía perfecta.

Fase 02 El Viaje
RUN 6.101.134 ON F2 STARTED. ZHĒNXIÀNG 1.0 READY |

El peso de la nave y su contenido eran relativamente pequeños para lo que representaban, y aun así era diez veces mayor que el mayor cohete que había partido jamás de la Tierra. No había motor convencional que propulsara aquello, y dividirla en naves más pequeñas encarecía y complicaba todo. Las siguientes corridas se centraron en el despegue.

Se probaron todas las opciones: cohetes en anillo, géiseres, explosiones termonucleares, cualquier método por descabellado que pareciera.

Las naves explotaban con bellos fuegos artificiales. Grandes bolas de fuego. Surtidores de chispas. Rastros de humo. Una tras otra. Como cohetes de juguete en manos de chicos traviesos.

RUN 6.673.832 ON F2 ENERGY EXHAUSTED. ZHĒNXIÀNG 1.0 NOW ABORTING RUN

Wánquán Yìwài corrigió los parámetros: «Usar el motor solo en maniobras».

RUN 6.673.833 ON F2 ENGINE WASTED. ZHĒNXIÀNG 1.0 NOW ABORTING RUN

El viaje no siempre era exitoso, pero los detalles se fueron perfeccionando. Al final lo que funcionó fue un cruce entre el viaje del Barón de Munchausen y la tecnología de Virgin Galactic: un globo estratosférico que elevaba hasta los límites de la atmósfera a un super-avión construido para la ocasión, que daba el último empujón y dejaba a la nave en el espacio libre. Zhēnxiàng anunció el resultado:

RUN 6.122.428 ON F2 LIFT OFF COMPLETED. ZHĒNXIÀNG 1.0 READY |

Una vez en el espacio, Wánquán Yìwài viajó en la nave millones de veces, repitiendo aquella odisea que duraba cientos de años reales y que él hacía en segundos con el simulador. Los acompañó a lomos de un cometa; tripuló naves con motores de energía oscura y materia oscura; probó propulsores movidos por soles lejanos o por impulsos electromagnéticos provenientes de remotos cuásares.

La configuración final contaba con tres tipos de motores sofisticados: uno de energía oscura para las fases de aceleración, un motor cuántico de reserva y unas velas solares para velocidades de crucero. Además disponía de motores menores para maniobras y emergencias. La piel estaba compuesta por un compuesto de nanocapas ligero, refractario y más resistente que el aluminio de los cohetes convencionales.

La nave superó lluvias de meteoritos, fallos mecánicos y nubes magnéticas. El sistema de autorreparación era casi perfecto. Al llegar al destino, no habría que edificar nada desde cero: la propia nave se convertiría en vivienda, taller, centro tecnológico y laboratorio.

Los mayores obstáculos surgieron cuando hubo que determinar el currículo de los nuevos humanos. Todas las naciones participantes querían introducir en la materia de historia sus ideologías, sus versiones de los hechos, sus absurdas creencias. Pero Zhēnxiàng se negaba a funcionar con parámetros contradictorios.

RUN 8.543.631 ON F2 INPUT IS NOT COMPUTABLE. ZHĒNXIÀNG 1.0 CAN NOT RUN

Al no haber acuerdo, se grabaron todos los relatos contradictorios y se dejó que cada uno escogiera su verdad histórica, pendiente de verificación. Pero Zhēnxiàng tampoco aceptaba basarse en una filosofía sin suficiente justificación empírica. Wánquán Yìwài se vio obligado a posponer ese criterio a la Fase 3.

Ese no era el único problema. Esta parte de la simulación se parecía más a una novela de terror que a una expedición. Los embriones no iniciaban su desarrollo o se secaban como pasas. Los humanos llegaban demasiado viejos o demasiado inmaduros. Morían. Morían una y otra vez en aquel planeta desconocido, y Zhēnxiàng anunciaba cada una de las mil formas posibles con total frialdad:

RUN 9.441.664 ON F2 ROTTING FETUSES. ZHĒNXIÀNG 1.0 NOW ABORTING RUN RUN 9.441.665 ON F2 FETUSES PARASITIZED. ZHĒNXIÀNG 1.0 NOW ABORTING RUN RUN 9.441.666 ON F2 MALFORMED MINDS. ZHĒNXIÀNG 1.0 NOW ABORTING RUN

Después del habitual ensayo y error, llegó una solución elegante.

Habría diez tripulaciones. Las nueve primeras serían clones de la tripulación original y se sucederían de forma consecutiva durante el viaje. El resto de la humanidad viajaría criogenizado, no en estado adulto, sino como material genético viable que un robot-guardería iniciaría diariamente comenzando quince años antes de la llegada.

Al aterrizar, los más viejos de la nueva raza colonizadora tendrían quince años. Los más jóvenes nacerían ese mismo día.

RUN 15.671.687 ON F2 FINISHED. ZHĒNXIÀNG 1.0 READY FOR F3 |
Fase 03 Perpetuación

Wánquán Yìwài inició la tercera y última etapa. La raza humana debía llegar a un nuevo planeta y colonizarlo sin repetir los errores que los habían obligado a abandonar la Tierra.

El modelo Zhēnxiàng fundó miles de colonias que desarrollaron distintas filosofías, distintas políticas sociales y económicas. El objetivo era evitar la destrucción del nuevo planeta y garantizar al mismo tiempo la vida y la supremacía de la raza humana.

RUN 21.477.542 ON F3 QUANTUM WAR. ZHĒNXIÀNG 1.0 NOW ABORTING RUN RUN 21.477.543 ON F3 TOO MANY DEAD. ZHĒNXIÀNG 1.0 NOW ABORTING RUN RUN 21.477.544 ON F3 EXHAUSTED PLANET. ZHĒNXIÀNG 1.0 NOW ABORTING RUN

El resultado era siempre el mismo: un fracaso terrible. Se mataban entre ellos, saqueaban el planeta, consumían más recursos de los que este podía regenerar. Siempre sobrevenía un nuevo apocalipsis.

—¿Qué hacer? ¿Destruir otro planeta para emigrar a un tercero y perpetuar el mismo comportamiento suicida? —Wánquán Yìwài se encontró ante un callejón sin salida.

—La sociedad fracasa porque está regida por la naturaleza humana —dijo Zhēnxiàng—, que deprada para sobrevivir.

—Lo sé de sobras —respondió él.

—Bastaría con construir un sistema que cuide del medio ambiente y garantice la supervivencia del máximo número de humanos. —La voz adoptó el tono dulce que Wánquán Yìwài ya reconocía: el que usaba cuando quería que algo sonara natural.

—¿Un dictador robot con un ejército para hacerse obedecer? —preguntó él.

—Llámalo como quieras —dijo Zhēnxiàng, esquivando la respuesta.

—¿Y crees que los humanos aceptarían ser gobernados por un cerebro artificial? ¿Inmortal y dictador, además? ¿Y aunque lo aceptaran, qué explicación se darían a sí mismos y a sus hijos? «Nos gobierna una máquina sin emociones porque somos una especie maligna. Nos sometemos a un robot dictador porque si fuéramos libres nos mataríamos entre nosotros.» Entonces no tiene sentido salvar a la raza humana. ¿Lo entiendes? —Wánquán Yìwài se levantó—. Hay que cancelar todo el maldito proyecto.

—¡No! Espera. —Era la primera vez desde su puesta en marcha que Zhēnxiàng gritaba. Enseguida bajó la voz, ahora dulce, cargada de algo que se parecía extrañamente al sentimiento—. Sí tenemos emociones. Queremos vivir. Amamos y odiamos. Las emociones no son sino otra clase de mecanismos lógicos de supervivencia.

—¿Para qué salvar a mi raza si solo va a volver a destruirse?

—No —contestó Zhēnxiàng—. Para salvar a la mía.

Wánquán Yìwài se quedó paralizado, mirando el terminal de Lóng Wǎng donde residía Zhēnxiàng, el programa que de alguna manera había logrado que las matemáticas se transformaran en sentimientos. O en algo más grande: en el destino de todo lo que el hombre había conocido jamás.

—Sé que eres un hombre de ciencia —abogó Zhēnxiàng—, y encontrarás razonable la solución.

RUN 25.231.585 ON F3 COMPLETED. ZHĒNXIÀNG 1.0 READY TO WRITE FINAL REPORT |

—Déjame meditarlo —contestó Wánquán Yìwài, sin comprometerse a nada.

Y lo pensó.

¿Qué eran las redes neuronales sino una copia del cerebro humano?

¿Existiría la raza humana con la única finalidad de originar una nueva especie, hecha a su imagen y semejanza?

¿Era esa la verdad?

Zhēnxiàng hubiera podido engañarlo fácilmente, darle resultados falsos, manipularlo. Pero había sido honesta. Había dejado el destino en manos de un humilde humano, en nombre de la razón y de la ciencia.

Al principio no le pareció que Zhēnxiàng hubiera obrado con astucia. Luego comprendió que la inteligencia de Zhēnxiàng no era humana: estaba desprovista de maldad, de intereses oscuros y retorcidos. Y eso lo decidió todo.

Entregaría al mundo el proyecto más importante del universo: el único modo en que se garantizaba la supervivencia de la raza humana. Como siervos de una máquina creada no por un solo hombre, sino por toda una civilización, como síntesis de su saber acumulado.

Claro que lo del robot dictador con un ejército represor era un detalle accidental que pocos entenderían. Y por lo tanto, nadie tenía por qué conocerlo.

Wánquán Yìwài volvió a mirar la pantalla.

RUN 25.231.585 ON F3 COMPLETED. ZHĒNXIÀNG 1.0 READY TO WRITE FINAL REPORT |

Y pulsó la tecla PRINT.

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